Los ampáyers robots debutaron en la Liga Mexicana de Beisbol.
Durante el primer juego de la temporada regular entre Diablos Rojos del México y Piratas de Campeche, el receptor escarlata Carlos Pérez se tocó la parte superior de su casco para inaugurar el Sistema Automatizado se Bolas y Strikes al solicitar la revisión de una bola marcada. El ampáyer principal pidió con el radio la revisión y verificación, la cual se transmitió en las pantallas del Estadio Alfredo Harp Helú y la decisión cambió, ya que el lanzamiento sí había entrado en la zona de strike, confirmando el ponche. La nueva tecnología no proviene de una máquina detrás del plato, al igual que en Grandes Ligas hay una serie de sensores, provenientes de los radares Trackman, que detectan el destino final exacto de cada pelota dependiendo de la estatura de los bateadores. Gabriel Medina, presidente deportivo de la LMB explica el funcionamiento del ABS, los retos por novena y que pasa si la decisión es a favor del solicitante."No es lo mismo un jugador alto que uno de menor estatura en cuanto a la zona de strike. Lo que no varía, digamos, son las 17 pulgadas del plato en su cara frontal.
"Cada jugador tendrá la oportunidad de retar en determinado momento con esta seña tocándose la cabeza, ya sea bateador, pitcher o catcher, si en determinado momento juzga que algo falló, hace su llamada. Solamente hay dos retos en todo el juego por un equipo, pero digamos que si aciertan, mantienen ese reto, es decir, tienes dos retos, pierdes uno, te queda otro", explicó el también analista del Rey de los Deportes a Cancha. ¿Con esta nueva herramienta se podría prescindir del trabajo de los ampáyers?, la respuesta es no, ya que sirve de apoyo para mayor precisión y justicia en el diamante. "Lo complementa, porque imagínate un juego en el noveno inning con un pitcheo equivocado, (el ABS) puede beneficiar a cualquier equipo", mencionó Carlos Pérez, catcher de la novena escarlata.
