Hubo una época en la que la pretemporada se sentía como el Super Bowl para Aaron Rodgers.
Ahora no es esa época.
Mientras el quarterback de los Steelers de Pittsburgh intenta empaparse de cada momento de lo que, según él, será su último campamento de entrenamiento de la NFL, no suena como alguien que crea que necesita estar en el campo cuando los Steelers reciban a Green Bay en su debut de exhibición el jueves por la noche.
"No es futbol de verdad", afirmó Rodgers. Al menos, no "de verdad" en comparación con cómo se verán las cosas cuando los partidos empiecen a contar en septiembre. La mayoría de las defensas son básicas. La mayoría de las ofensivas también. El cuatro veces MVP entiende que agosto sigue siendo una época valiosa del año, solo que no para alguien que ha estado en la liga casi tanto tiempo como algunos de sus compañeros —los quarterbacks suplentes Drew Allar (22) y Will Howard (24)— han estado vivos. "Creo que el futbol de pretemporada es bueno para ver a los jugadores con las hombreras puestas, bajo las luces, cómo reaccionan a los nervios", comentó. Nervios que Rodgers alguna vez tuvo. Recuerda haber corrido al campo como novato con Green Bay en 2005 e intentar desesperadamente mantener la respiración bajo control. Fracasó tanto como tuvo éxito. En aquel entonces, el objetivo era asegurarse de poder escuchar la jugada que llegaba por los audífonos para poder repetirla con convicción en el huddle. Y esa era la parte fácil. El desafío era luego caminar hacia la línea de golpeo e "intentar recordar qué más está pasando en la jugada y quién tiene qué". Esos temblores terminaron por desaparecer. Tomó un tiempo, pero ya quedaron atrás hace mucho. Por eso siente que a los Steelers les convendrá más que Rodgers observe desde la banda con los audífonos puestos mientras Howard —quien no tomó un solo snap en vivo el año pasado tras lesionarse temprano en el campamento— y Allar hacen la mayor parte del trabajo. Rodgers describió el primer partido como tradicionalmente "caótico", una de las muchas razones por las que prefiere estar en pants ofreciendo perspectiva. "Me gusta ser la voz de la razón, soltar de vez en cuando un chiste de papá o una frase corta", manifestó. "Solo ayudar a que todos se tranquilicen un poco". Mike McCarthy, en su primera temporada entrenando al equipo de su ciudad natal, se mostró algo reservado sobre si le pedirá a Rodgers que tenga algo de acción en el partido, aunque quizá dejó entrever su plan cuando dijo que dividiría la ofensiva en tres grupos.
