Cd. de México.- El fenómeno de "El Niño", en el Océano Pacífico desde mediados de año, podría ser uno de los mas severos -si no el más- de los que se tenga registro, con riesgos considerables para México en materia de incremento de la temperatura, cambios en la distribución de lluvias -con inundaciones en algunas regiones y sequía en otras-, afectaciones en la producción alimentaria y mayor demanda de energía, entre otros, advirtieron especialistas.
En un aviso difundido el pasado lunes, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) indicó que se prevé que la fase cálida de "El Niño" Oscilación del Sur (ENOS) continúe fortaleciéndose hasta final del 2026.
De acuerdo con el pronóstico probabilístico del Centro de Predicción Climática de la NOAA (Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica, por sus siglas en inglés de Estados Unidos), correspondiente a agosto de 2026, existe una probabilidad mayor al 90 por ciento de que el fenómeno alcance una intensidad muy fuerte durante el trimestre octubre-diciembre. Se estima además, señaló, un 69 por ciento de probabilidad de que sea un evento que supere en intensidad a los registrados desde 1950.Durante el seminario El Niño 2026, organizado por Iniciativa Climática de México (ICM) y el Programa de Investigación en Cambio Climático (PINCC) de la UNAM, los especialistas indicaron este martes que el fenómeno, que dura regularmente de 9 a 12 meses, se extenderá hasta 2027, para el que se prevé un récord de temperatura media global.
Advirtieron que sus efectos se ven amplificados al traslaparse con los del calentamiento global. La frecuencia de episodios intensos de El Niño, explicó Francisco Estrada, coordinador del (PINCC), ha aumentado desde la década de 1960, por el cambio climático, pero lo que se pronostica para este año, remarcó, es realmente inédito. "Tenemos 1.5 grados de aumento en la temperatura global, lo cual cambia las condiciones en general, y encima de eso tenemos un evento de El Niño de proporciones históricas", advirtió. Por su parte, Jorge Zavala, investigador del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM, señaló que, con base en lo observado en los casos previos de El Niño intenso de 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016, es necesario prepararse para diversos tipos de eventos con consecuencias especificas para el de 2026-2027. Entre ellos, detalló, se encuentran mayor contenido de calor y mayo probabilidad de huracanes de categoría mayor en el Pacífico mexicano entre septiembre y noviembre de este año; vientos intensos por eventos de nortes en el Golfo de México entre septiembre y mayo de 2027; precipitaciones intensas en el Noreste a inicios del próximo año, y temperaturas muy altas, ondas de calor e incendios forestales entre abril y junio. "Esperamos temperaturas por encima del promedio, ondas de calor más severas y de mayor duración, y esas quizás la mayor preocupación en términos de salud humana", apuntó. "Es muy probable que el año que entra tengamos en México temperaturas en varias regiones que nunca antes se habían medido". De hecho, planteó, sería pertinente considerar la apertura de refugios para las ondas de calor, como los que se implementan en caso de ciclones.
