Los aficionados madrugaron para llegar al Estadio de la Ciudad de México, todos tomaron decenas de preocupaciones para evitar contratiempos con el transporte, marchas y los cortes a la circulación.
Ataviados con ropa cómoda, tenis, máscaras, sombreros, banderas usadas como capas y un entusiasmo desbordante caminaron desde Periférico y Tlalpan.
La mayoría llegó sin desayunar; el café, tortas y tostadas fueron los alimentos más socorridos. A las 8:00 abrió sus puertas el Coloso de Santa Úrsula, lo cual evitó aglomeraciones, todo fluyó en orden.Algunos voluntarios andaban despistados sin dar indicaciones exactas sobre los accesos a rampas y puertas.
Lety, propietaria de dos plateas mando a su esposo a guardar una cámara fotográfica luego de que le advirtieron que no podría ingresarla. "Tenemos más de 20 años años con las plateas y nos hicimos amigos de unos vecinos de Santa Úrsula que nos dieron un código para dejar el auto, así que por ese lado nos salió gratis", comentó a CANCHA. Algunos aficionados de plano adquirieron caguamas para iniciar la fiesta antes de ingresar. Las dos tiendas de conveniencia, que se ubican a un costado del inmueble estaban de reventar. Por las calles se vio desfilar a bailarines y estrellas de futbol como Oribe Peralta que se detuvo en varias ocasiones para tomarse fotos. Aficionados con la sonrisa a flor de piel, emocionados por la fiesta que arrancará en una hora más, alistan gargantas para vivir a tope la inauguración del Mundial.
