Cd. de México.- La altitud del Estadio Ciudad de México puede asustar a cualquiera, menos a Ecuador.

Cuando la Selección Mexicana conoció su ruta en esta Copa del Mundo, se habló de la importancia de ganar el Grupo A para no salir de casa y permitir que el cobijo del público, sumado a los 2 mil 240 metros sobre el nivel del mar, también hicieran su trabajo.

El problema es que el Tricolor quedó emparejado en Dieciseisavos de Final con un cuadro sumamente habituado a las alturas.

Durante la Eliminatoria Sudamericana, la Tri disputó seis partidos como local en el Estadio Rodrigo Paz Delgado, de Quito, sin que nadie pudiera vencerlo.

Se trata de un inmueble ubicado a más de 2 mil 700 metros sobre el nivel del mar, en el que registró cuatro victorias, sobre Uruguay, Chile, Perú y Venezuela. Solo las escuadras de Colombia y Paraguay fueron capaces de arrebatarle el empate.

En todo el proceso clasificatorio, Ecuador completó un invicto de nueve partidos en casa. Los otros tres juegos, con saldo de dos victorias y un empate, los disputó prácticamente a nivel del mar en el Estadio Monumental, ubicado en la ciudad portuaria de Guayaquil.

La famosa arma geográfica que México ha sabido explotar en este Mundial y en los dos anteriores hoy está en entredicho.

Si el Tri presume un invicto histórico de nueve partidos en el Estadio Ciudad de México —tres en 1970, cuatro en 1986 y dos en 2026—, mucho se lo debe a la falta de oxígeno que sus rivales suelen experimentar.

Esa condición física, asfixiante para muchos, para los ecuatorianos simplemente es territorio conocido.