Monterrey, NL.- A corto y largo plazo, respectivamente, los refinadores de petróleo de EU y las empresas de energías renovables de China están apareciendo como grandes ganadores en la guerra contra Irán, señalan expertos.
Por un lado, Reuters señala que las refinerías de la Costa del Golfo de México están obteniendo los márgenes más altos en años, ya que las interrupciones en los flujos de petróleo de Medio Oriente han aumentado la demanda de exportaciones de combustibles estadounidenses.
Y es que, explica, las refinerías asiáticas y europeas se han visto gravemente afectadas por la caída de las exportaciones de crudo de Medio Oriente ante el bloqueo iraní al Estrecho de Ormuz. En contraste, refinerías como Marathon Petroleum, Phillips 66, Valero Energy y PBF Energy, se están beneficiando ya que se encuentran en el punto de origen del oleoducto Colonial Pipeline y tienen acceso directo a terminales marítimas de exportación."Las refinerías estadounidenses tienen la oportunidad de vender en mercados con escasez, sin sufrir interrupciones significativas en su propio suministro de materia prima", expone Jeff Krimmel, fundador de la consultora Krimmel Strategy.
El nivel de utilización de las refinerías estadounidenses alcanzó casi el 92 por ciento el mes pasado, frente a un promedio estacional de cinco años de un 82 por ciento en la Costa del Golfo de México. Pero el aumento de la demanda de exportación de combustibles estadounidenses están contribuyendo a los aumentos de los precios internos en EU, ya que las refinerías obtienen mejores precios en el extranjero. Por su parte, Jacky Tang, director de inversiones en mercados emergentes de la división de banca privada de Deutsche Bank, afirmó a Bloomberg que China es la "ganadora" energética en estos tiempos de guerra. Explicó que la posición de este país como el mayor productor mundial de tecnologías limpias lo sitúa en una posición privilegiada para ayudar a Gobiernos que buscan desesperadamente reducir su dependencia de las importaciones de crudo de Oriente Medio. Destaca que Japón, Corea e India buscarán diversificar su matriz energética, y el equipo necesario para ello provendrá inevitablemente de China. Según las estimaciones del banco Barclays, las energías renovables representan 50 por ciento de la capacidad eléctrica instalada de China.
