La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) recién obtuvo facultades para congelar sin orden judicial cuentas de contribuyentes que realicen operaciones "sospechosas".
¿Qué puede hacer un contribuyente para evitar caer en esta sospecha de la UIF?
Enseguida, 8 sugerencias prácticas de Gustavo Leal Cueva, presidente de la consultora Fiscalia, y Alejandro Lozano Curiel, socio especializado en Crímenes Financieros y Cumplimiento en la firma internacional Crowe: 1Nunca prestar nombre o cuenta
"Uno de los riesgos más altos es permitir que terceros utilicen sus cuentas para recibir o dispersar recursos, lo que rompe la trazabilidad del dinero y puede asociarse con ocultamiento de beneficios ", dice Leal Cueva. Este tipo de conductas detonan alertas, advierte, por la imposibilidad de explicar por qué una persona recibe o transfiere dinero que no corresponde a su actividad. Por ejemplo, esto se da cuando una persona física con actividad profesional recibe depósitos recurrentes por montos elevados en su cuenta "para ayudar" a un conocido que no tiene cuenta. 2 Conocer a la contraparte de cada operación Leal Cueva advierte que la UIF estudia redes de relaciones y no solamente las operaciones aisladas. "Operar con clientes o proveedores sin conocer su identidad, actividad económica y reputación incrementa significativamente el riesgo. No basta con recibir un pago o emitir una factura; es necesario tener una idea razonable de que la contraparte realiza actividades lícitas". Hay un riesgo cuando una empresa recibe pagos de un nuevo cliente por "compras grandes y rápidas" sin información clara sobre su actividad. Si posteriormente ese cliente es identificado como parte de un esquema irregular, la empresa podría ser considerada dentro de la red de operaciones sospechosas. 3 Documentar propósitos de negocios "La 'sustancia económica' es uno de los elementos más relevantes para evitar riesgos, porque no basta con que una operación exista en papel; debe poder demostrarse su razón de negocio real con beneficios económicos y documentados", expone Leal Cueva. La UIF evalúa si las operaciones tienen coherencia económica y soporte en contratos, comprobantes, evidencia de entrega de bienes o prestación de servicios, y cualquier otro elemento para reconstruir la operación. Su ausencia puede implicar que una operación sea considerada simulada. 4 Evitar operaciones ajenas a la actividad económica Un punto crítico es la congruencia entre operaciones y objeto del negocio. Si éstas no guardan relación con su giro, hay señal de alerta, alerta Lozano Curiel. "Cada contribuyente tiene un perfil económico que, si se desvía sin explicación clara, la autoridad interpretaría actividades paralelas o uso indebido". Leal Cueva ejemplifica: "Si una empresa vende alimentos y recibe transferencias del extranjero por 'servicios tecnológicos', o paga a plataformas de criptomonedas, esto no forma parte de su actividad y, aun siendo legal, le falta congruencia con el giro del negocio". 5 Controlar el uso de efectivo El uso de efectivo es factor de riesgo, dice Leal Cueva. Depósitos frecuentes en montos elevados o patrones repetitivos pueden interpretarse como intentos de ocultar su origen. Movimientos inusuales como transferencias a múltiples personas, pagos al extranjero sin justificación, o incrementos abruptos en el volumen de operaciones, también son analizados como riesgos. Se pueden detonar alertas cuando alguien recibe ingresos por transferencias y deposita grandes cantidades de efectivo cada semana, sin explicación clara, o si inicia transferencias a decenas de cuentas distintas sin relación aparente con su operación. 6 Evitar estructuras innecesarias En el uso de intermediarios, cuentas de terceros o estructuras complejas sin razón clara, la UIF puede interpretar intentos de ocultar la trazabilidad de recursos. Ambos expertos señalan que la UIF vigila los esquemas que dificultan identificar al beneficiario final. Sucede cuando una empresa canaliza pagos vía cuentas de terceros antes de llegar al proveedor final, sin que exista una razón operativa o contractual, o cuando se utilizan cuentas de familiares para recibir ingresos. 7 El favor al amigo emprendedor Una variante común es el empresario que recibe pagos en la cuenta de su empresa para ayudar al amigo cuya empresa "aún no está dada de alta" ante el SAT. "Es el clásico 'hazme el favor' que termina en un problema serio", dice Lozano Curiel. "En pocos meses el empresario recibe múltiples depósitos de terceros y los recursos se transfieren a otras cuentas y su cuenta bancaria se vuelve un canal de dispersión, por lo que su titular quedará vinculado a operaciones sin sustento". 8 Recibir préstamos sin justificación Cuando una persona recibe, por ejemplo, 800 mil pesos de un tercero sin contrato ni documentación, no hay lógica de pago y se cataloga como una operación sin sustento económico claro. "Aquí el problema no es recibir dinero, sino no poder explicar por qué", anota Lozano Curiel.
