Cd. de México.- Petróleos Mexicanos (Pemex) representa una carga importante para las finanzas públicas y sus necesidades financieras dificultan la reducción del déficit fiscal, lo que es clave para la evaluación crediticia del País, señaló Moody's Ratings.
"El apoyo continuo a Pemex y el menor crecimiento podrían retrasar la consolidación fiscal, aumentar los indicadores de deuda y ejercer más presión sobre el perfil crediticio soberano", advirtió la calificadora en su reporte titulado "Apoyo a Pemex, revisión del T-MEC y planes fiscales para 2027 siguen siendo clave para las perspectivas crediticias".
"Pemex sigue siendo una carga fiscal importante, con pérdidas operativas continuas y flujo de caja libre negativo que requieren apoyo soberano constante", manifestó. Subrayó que si bien la petrolera estatal ya representaba un "lastre fiscal" para el Gobierno federal en 2024, el cuantioso apoyo financiero brindado en 2025 también tuvo importantes implicaciones para el déficit, la carga de la deuda soberana y el saldo de pasivos contingentes.Indicó que, dado el perfil de vencimiento de las obligaciones precapitalizadas (P-Caps) y el fondo fiduciario de inversión emitidos el año pasado para apoyar a Pemex, el Gobierno podría necesitar proporcionar recursos para asegurar su reembolso.
"El Presupuesto para 2026 incluye nuevamente recursos para el servicio de la deuda de Pemex, y prevemos que la compañía continúe reportando pérdidas operativas. Proyectamos que el flujo de efectivo libre negativo de Pemex promedie 7 mil millones de dólares anuales entre 2026 y 2029, lo que mantiene su necesidad de apoyo gubernamental", explicó. "La evaluación crediticia del País también depende de una mayor claridad sobre la necesidad de apoyo soberano a Pemex y el ritmo de la consolidación fiscal en el Presupuesto preliminar de 2027", expuso Moody's en su reporte sobre el Gobierno de México. Destacó que los resultados de las finanzas públicas del País en 2025 muestran que la consolidación fiscal avanzó más lentamente de lo proyectado por las autoridades, con un déficit público de 4.9 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), debido a que las transferencias a Pemex restringen la flexibilidad del gasto. "El fuerte crecimiento de los ingresos y los recortes en varias categorías de gasto fueron contrarrestados por un importante apoyo a Pemex, lo que limitó el ajuste fiscal y contribuyó a que la deuda del Gobierno aumentara a casi 50 por ciento del PIB en 2025, desde el 40 por ciento en 2023", mencionó. "El débil crecimiento y las necesidades de Pemex dificultan la reducción del déficit a niveles que estabilicen la deuda, la cual se proyecta que aumente hacia 55 por ciento del PIB para finales de la década", agregó. La deuda neta del Gobierno federal se ubicó en 48.2 por ciento del PIB al cierre de 2025, mientras que la deuda pública amplia, medida con el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP), se situó en 52.6 por ciento del PIB, un resultado que no incluye el pago asociado al vehículo financiero utilizado para la atención de pasivos de Pemex con proveedores. "El plan del Gobierno para reestructurar Pemex y aumentar la participación del sector privado podría mejorar las métricas operativas, pero los riesgos de implementación son significativos y es improbable que se obtengan beneficios a corto plazo. Incluso con la mayoría de los vencimientos de deuda cubiertos hasta 2029, podría requerirse apoyo soberano adicional", expuso Moody's.
