Si la derrama económica del Mundial en México fuera un pastel, a la Zona Metropolitana de Monterrey le tocaría la rebanada más pequeña de las tres sedes en el País, equivalente al 11.8% de un total nacional de 2 mil 250 millones de dólares netos, esto es restando el costo de la infraestructura construida para el evento, proyectó la consultora Deloitte.

De esta manera, a la Ciudad le corresponderían unos 264.9 millones de dólares.

La Ciudad de México se quedaría con el 30.1% de los ingresos esperados; Guadalajara, con el 13.4%, de acuerdo con los expertos de Deloitte, que basaron sus estimaciones en datos de la FIFA, Banxico y el Inegi.

El 44.7% restante de los ingresos esperados correspondería al consumo no asociado a las sedes, por ejemplo, de los turistas que decidan visitar una playa después de los partidos o de los locales en otras ciudades en donde se vieran los juegos.

Estimó que la semana de mayor derrama económica en la urbe regia sería del lunes 29 de junio al domingo 5 de julio, pues se esperan ingresos por 91.7 millones de dólares asociados al partido de dieciseisavos de final.

La primera semana, del 8 al 14 de junio, la economía nuevoleonesa tendría una derrama de 71.0 millones de dólares por el partido de Túnez contra Ucrania, Suecia, Polonia o Albania.

El partido de Túnez contra Japón en el estadio BBVA dejaría 51.1 millones de dólares del 15 al 21 de junio. El partido de Corea del Sur contra Sudáfrica también dejaría 51.1 millones de dólares del 22 al 28 de junio.

El impacto total en la economía mexicana sería de 4 mil 50 millones de dólares, a los cuales Deloitte restó un estimado de mil 800 millones de dólares de inversión en infraestructura para el evento. La consultora no incluyó proyecciones para EU y Canadá.

"(El verdadero reto para las sedes) consiste en gestionar adecuadamente los picos de demanda en hospedaje, movilidad y servicios urbanos sin comprometer la experiencia ni elevar los costos de manera desordenada", apuntó Deloitte.

Líderes sector hotelero nuevoleonés señalaron que, si bien el Mundial representa una oportunidad, sería recomendable no inflar las expectativas de la demanda turística.