Un encarecimiento sostenido del petróleo por la guerra en Medio Oriente podría acelerar la inflación en México hasta 4.5 por ciento y mantenerla por encima de la meta oficial hasta 2027, advirtió Moody's Analytics.
El objetivo de inflación del Banco de México (Banxico) es de 3 por ciento, con un rango de variabilidad de un punto porcentual hacia arriba o hacia abajo.
La firma de análisis económico -unidad de la calificadora Moody's- señaló que la persistencia de factores internos y externos está configurando un entorno inflacionario más complejo para la economía mexicana, y el principal riesgo al alza proviene del mercado energético, ya que las tensiones en torno a Estrecho de Ormuz podrían interrumpir el suministro global de petróleo y elevar los precios internacionales. En un análisis emitido esta semana, explicó que la dependencia del País a importaciones de productos refinados limita los beneficios de un encarecimiento del petróleo."El conflicto en Medio Oriente amenaza con complicar aún más la dinámica inflacionaria de México. México es un exportador neto de petróleo crudo, pero gran parte de este se compensa con las importaciones de productos refinados, lo que reduce la probabilidad de que la economía se beneficie de un repunte en los precios del petróleo", expuso en un reporte titulado "Indicador de inflación de México, a la sombra de Irán".
Moody's Analytics planteó dos escenarios: el primero, con un precio internacional del crudo en 100 dólares por barril durante el resto de marzo y el segundo trimestre, la inflación se mantendría por encima de 4 por ciento hasta principios de 2027, mientras que en el segundo, si sube a 150 dólares en dicho periodo, alcanzaría un pico cercano a 4.5 por ciento, con afectaciones al crecimiento económico. "Prevemos que la inflación aumentará a casi 4.5 por ciento en un escenario en el que los precios del petróleo se disparen por encima de los niveles actuales y alcancen los 150 dólares por barril, con una caída del Producto Interno Bruto (PIB) de alrededor de 0.8 puntos porcentuales por debajo del escenario base para finales de este año", planteó. Agregó que un shock prolongado probablemente tendría un impacto más fuerte. "Un escenario más complejo, que implique un impacto negativo en los mercados financieros globales y en la confianza, podría generar resultados más sombríos, incluyendo un periodo prolongado de estanflación", consideró. "Las presiones inflacionarias podrían intensificarse si el conflicto en Oriente Medio se prolonga. Nuestro pronóstico base de marzo parte de la premisa de que las hostilidades disminuirán a principios de abril, lo que permitirá la reapertura del Estrecho de Ormuz y un aumento constante de la oferta mundial de petróleo durante todo el año. Sin embargo, la intensificación de los combates y las recientes medidas de Irán para atacar buques en el estrecho ponen en entredicho esta premisa", acotó.
