Chihuahua.- El incremento en el consumo de carne, que en 2025 alcanzó en el país un máximo histórico de 85.3 kilos per cápita, está relacionado con una mayor liquidez y la implementación de políticas federales para contener la inflación, sostuvo Ernesto Hermosillo Seyffert, consejero del Consejo Mexicano de la Carne (Comecarne).
Detalló que la mayor liquidez en la economía, impulsada por los programas sociales del Gobierno federal, ha facilitado que las familias adquieran carne de res, cerdo y pollo.
Por otra parte, dijo, el Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC) ha permitido la entrada de productos competitivos provenientes de otros países.
Esta medida ha logrado balancear en el corto plazo el mercado interno ante la escasez provocada por factores como la sequía, la inseguridad y los altos costos de producción.
“Esta ha sido una de las principales razones de que haya incrementado el consumo per cápita”, dijo.
Agregó Hermosillo Seyffert que el mercado de alimentos enfrenta actualmente tiempos complejos debido a tensiones geopolíticas y problemas logísticos en rutas marítimas, lo que dificulta el acceso a insumos clave como los fertilizantes y eleva los costos de producción.
Señaló que, a pesar del incremento en el precio de la carne, el PACIC ha ayudado a contener los costos, evitando un impacto mayor en el bolsillo del consumidor final.
El Compendio Estadístico 2026 realizado por Comercarne, precisó que el consumo de proteína cárnica en México alcanzó 85.3 kilos per cápita en 2025, un máximo histórico que refleja un crecimiento sostenido de varios kilogramos desde el año 2022.
Este avance, sostuvo, es producto del fortalecimiento del poder adquisitivo de las familias mexicanas: las transferencias gubernamentales de programas sociales que crecieron 3.1 por ciento, el salario mínimo aumentó 12 por ciento, el peso se apreció frente al dólar, y la disminución de la tasa de desocupación que se redujo a 2.5 por ciento en 2025.
Indicó que diversos factores sanitarios como el gusano barrenador, la gripe aviar y la PPA pusieron de manifiesto la importancia de mantener el estatus sanitario para asegurar el abasto y la estabilidad de precios en el mercado cárnico.
El Compendio reveló que el consumo cárnico nacional mantiene una trayectoria favorable con un ritmo de crecimiento de 4.5 por ciento, alcanzando 11.3 millones de toneladas en 2025.
El crecimiento anual fue transversal en las principales proteínas: pollo +3% (152 mil toneladas adicionales), cerdo +7% (232 mil toneladas) y res +2.7% (61 mil toneladas); el pavo fue la excepción con un retroceso de 10.2%.
Agregó que la producción nacional acompañó este crecimiento y representa la mayor parte del abasto, mientras que las importaciones complementaron la oferta sin desplazar la producción mexicana.
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