Un integrante de la pandilla Barrio Azteca se declaró culpable este mes en una corte federal de El Paso, Texas, por formar parte de una conspiración de crimen organizado y narcotráfico que incluyó fungir como "halcón" —el vigía que alerta a los sicarios sobre la presencia de sus víctimas o de las autoridades— durante los asesinatos, cometidos por miembros de Barrio Azteca, de una empleada del Consulado de Estados Unidos en Juárez, su esposo, y el esposo de otra empleada consular.

Enrique Guajardo López, también conocido como "Kiki", de 59 años y originario de Juárez, se declaró culpable de conspiración de crimen organizado y de conspiración para distribuir e importar drogas. Aún no se fija fecha de sentencia. Guajardo López enfrenta una pena máxima de cadena perpetua.

Guajardo López fue extraditado por México a Estados Unidos el 20 de febrero de 2025, junto con Eduardo Ravelo, también conocido como "Tablas", "Tablero" o "T-Blas", identificado por las autoridades estadounidenses como líder de Barrio Azteca. Ambos hicieron su primera aparición ante la corte del Distrito Oeste de Texas, con sede en El Paso, poco después de su extradición, tras 14 años de haber sido señalados por el crimen.

De acuerdo con documentos judiciales e información presentada en la corte, Guajardo López es uno de 35 integrantes y asociados de Barrio Azteca, con base en Estados Unidos y México, acusados en una tercera acusación formal sustitutiva revelada en 2011, por presuntamente cometer diversos actos criminales, entre ellos crimen organizado, distribución e importación de narcóticos, represalias contra personas que proporcionaron información a las autoridades estadounidenses, extorsión, lavado de dinero, obstrucción de la justicia y asesinato.

De los 35 acusados, 10 ciudadanos mexicanos fueron señalados por su participación en los asesinatos, ocurridos el 13 de marzo de 2010, de Leslie Ann Enríquez Catton, empleada del Consulado de Estados Unidos; su esposo, Arthur Redelfs; y Jorge Alberto Salcido Ceniceros, esposo de otra empleada consular. Todos los acusados por este crimen ya han sido detenidos, y 30 se han declarado culpables. Tres acusados han sido condenados en juicio y uno se suicidó antes de que concluyera el suyo. Un acusado permanece en espera de juicio.

Sacudió la relación bilateral

Los asesinatos del Consulado, cometidos cuando las víctimas salían de una fiesta infantil en Ciudad Juárez, detonaron una de las investigaciones más importantes en la historia del crimen organizado binacional en la frontera El Paso-Juárez, y tensaron profundamente la relación entre Estados Unidos y México. Enríquez tenía cuatro meses de embarazo, y su feto también murió en el ataque.

Por este mismo crimen, José Antonio Acosta Hernández, conocido como "El Diego", fue extraditado a Estados Unidos en marzo de 2012 y actualmente cumple siete cadenas perpetuas en la penitenciaría de Florence, Colorado. Acosta Hernández, quien pasó de ser policía ministerial en Chihuahua a jefe de sicarios de los Carrillo Fuentes, había sido señalado como el autor intelectual de los homicidios.

Barrio Azteca es una violenta pandilla callejera y carcelaria que surgió a finales de la década de 1980 y se expandió hasta convertirse en una organización criminal transnacional. En la década de 2000, formó una alianza en México con La Línea, brazo armado del Cártel de Juárez (también conocido como el Cártel de Vicente Carrillo Fuentes), con el propósito de disputarle al Cártel de "El Chapo" Guzmán y sus aliados el control de las rutas de narcotráfico a través de Juárez y Chihuahua, un corredor conocido como la "Plaza de Juárez", un conducto clave para el tráfico ilícito de drogas hacia Estados Unidos.

La pandilla cuenta con una estructura de mando militarista, que incluye capitanes, tenientes, sargentos y soldados, todos con el propósito de mantener el poder y enriquecer a sus miembros y asociados a través del narcotráfico, el lavado de dinero, la extorsión, la intimidación, la violencia, las amenazas de violencia y el asesinato. Los integrantes de Barrio Azteca participaban directamente en el tráfico de drogas, y también realizaban operaciones de "cumplimiento" para el Cártel de Juárez, incluyendo actuar como sicarios para cometer asesinatos y agresiones. El día de los homicidios en el Consulado, Guajardo López fungió como halcón para los demás miembros de la pandilla que ubicaron y asesinaron a las víctimas.

El anuncio de la declaración de culpabilidad lo hicieron el fiscal general adjunto A. Tysen Duva, de la División Criminal del Departamento de Justicia; el fiscal federal Justin R. Simmons, para el Distrito Oeste de Texas; el agente especial interino a cargo Conal Whetten, de la oficina del FBI en El Paso; y el agente especial interino a cargo Mark Putnam, de la división de El Paso de la Administración para el Control de Drogas (DEA).

El caso es procesado por el subjefe Jay Bauer, de la Sección de Derechos Humanos y Procesos Especiales de la División Criminal; la abogada litigante Amy Schwartz, de la Sección de Delitos Violentos y Crimen Organizado de la División Criminal; y el fiscal federal auxiliar Steven Spitzer, para el Distrito Oeste de Texas. La Fiscalía de Estados Unidos para el Distrito de Nuevo México, así como las oficinas de Asuntos Internacionales y Operaciones de Aplicación de la Ley de la División Criminal, brindaron asistencia significativa en el caso.

Murió otro sentenciado por el mismo crimen

El caso ha cobrado nueva relevancia después de que, el pasado 27 de junio, muriera bajo custodia federal Ricardo Valles De La Rosa, "El Chino", exlugarteniente de Barrio Azteca y otro de los responsables de los asesinatos del Consulado. Valles De La Rosa, quien cumplía cadena perpetua desde julio de 2017 tras declararse culpable de cargos similares a los de Guajardo López, falleció en el Centro Médico Federal Butner, en Butner, Carolina del Norte, informó el Buró Federal de Prisiones.

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