Santa Teresa, NM— “¡Estamos listos tanto en México como en Estados Unidos!”, afirmó Daniel Manzanares, director del Cruce Internacional de Importación y Exportación de Ganado de Santa Teresa, al recibir con optimismo, aunque también con cautela, el anuncio del Gobierno de Estados Unidos sobre la próxima reapertura gradual de los cruces fronterizos para la importación de ganado.
Después de más de un año de corrales vacíos, pérdidas millonarias y cientos de empleos afectados, productores y empresarios ganaderos de la región esperan reactivar un intercambio comercial valuado en miles de millones de dólares que beneficia directamente a Chihuahua, Nuevo México y Texas, además de transportistas, hoteles, restaurantes, proveedores agrícolas, corrales de engorda y otros negocios ligados a la industria pecuaria.
En entrevista con El Diario de El Paso, Manzanares aseguró que las instalaciones están listas para reiniciar operaciones.
“Tenemos esperanza”, expresó el directivo, quien encabeza uno de los principales puntos de internación de ganado bovino y equino de América del Norte.
No obstante, advirtió que aún faltan varias semanas para que la reapertura llegue a Santa Teresa, por lo que el sector permanece atento a la evolución de las condiciones sanitarias en México.
“Estoy contento, pero con precaución. Todavía faltan aproximadamente dos meses para que llegue la reapertura a Santa Teresa. Ojalá Dios quiera que sí”, comentó mientras viajaba de Douglas, Arizona, hacia Santa Teresa, Nuevo México, un recorrido de aproximadamente 180 millas.
Funcionarios del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) anunciaron el 24 de julio que los puertos de entrada para ganado en la frontera Sur comenzarán a reabrir de manera gradual.
El primer cruce en reanudar operaciones será Douglas, Arizona, el próximo 24 de agosto. Posteriormente, las autoridades estadounidenses evaluarán los resultados antes de autorizar la reapertura en Nuevo México.
Manzanares estima que el puerto ganadero de Santa Teresa podría reabrir hacia finales de septiembre, mientras que Columbus, Nuevo México, sería el último en retomar actividades.
La decisión representa una oportunidad para restablecer un flujo comercial suspendido por el USDA debido a la propagación del gusano barrenador del Nuevo Mundo en México.
