Mientras que la acusación del Gobierno de Estados Unidos contra políticos por protección al Cártel de Sinaloa identifica El Paso como una de las ciudades en las que esta organización almacena drogas, información previamente difundida muestra que la Carretera Interestatal 10 (I-10), a su vez, es una de las principales rutas terrestres para el transporte de sustancias.

En 2024, por ejemplo, esta autopista que pasa a unos metros de Ciudad Juárez fue la única entre las 10 más transitadas del vecino país en la que el decomiso de cocaína estuvo en el rango de los 2 mil kilogramos (kg) o más.

En la Interestatal 5, entre Tijuana y el estado de Washington, en comparación, este indicador estuvo entre los 501 y 750 kg del alcaloide encontrados y, en la I-35, entre Laredo y Minneapolis –y que atraviesa Dallas, Oklahoma y Kansas– fue todavía menor, de entre 100 y 500 kg.

La I-10 fue, asimismo, una de las dos carreteras en las que se aseguraron las mayores cantidades de fentanilo, con 500 kilos o más en 2024, y de heroína, con 20 kg, de acuerdo con la Evaluación Nacional de la Amenaza de las Drogas publicada en 2025 por la oficina para el control de narcóticos de ese país (DEA).

La I-10 conecta los estados de California y Florida y pasa por localidades como Los Ángeles, Phoenix, Tucson, Houston y Nuevo Orleans, mientras que El Paso, cuya zona urbana atraviesa por casi 40 kilómetros, es la única ubicada justo en la frontera.

Si bien los datos del Gobierno de Estados Unidos muestran que, por regiones, hay mayores cantidades de aseguramiento de diversas drogas en entidades como California o Arizona, la vecina ciudad texana fue incluida en los centros de almacenamiento del Cártel de Sinaloa en la acusación publicada el 29 de abril por el Departamento de Justicia contra funcionarios de la entidad colindante con Chihuahua.

“Una vez que el cártel ha transportado sus narcóticos a los Estados Unidos, los traficantes del cártel mantienen lugares de almacenamiento designados donde guardan el fentanilo, la heroína, la cocaína y/o la metanfetamina, que generalmente se concentran en áreas metropolitanas de los Estados Unidos a lo largo de la frontera, por ejemplo, en el sur de California; El Paso, Texas, y Phoenix, Arizona”, dice la documentación contra políticos como el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.

La misma agrega que, si bien la organización criminal recurre a diversos métodos para transportar las sustancias hacia ese país –sobre todo a través de Sonora y Baja California–, en la mayoría de los casos lo hace a través de los puertos de entrada o cruces internacionales.

La Evaluación Nacional de la Amenaza de las Drogas, por separado, explica que, una vez que han cruzado los cargamentos, los grupos criminales “utilizan el sistema de autopistas interestatales para su posterior distribución y entrega”.

La I-10 se encontró también entre las tres carreteras con las cifras más altas de metanfetamina encontradas en 2024, en el rango de una tonelada o más, y sólo no estuvo entre las principales rutas en los datos sobre la mariguana.

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