LA MEZCLA BORDELESA MÁS CARA DEL MUNDO

Aquí, por el norte de México, solemos ir directo al punto —sin rodeos ni copas a medias—, así que se lo digo como es: la mezcla bordelesa es el arte de juntar uvas para que sepan mejor, como esos amantes que por separado solo se miran, pero juntos se incendian.

Para la mezcla bordelesa no se utiliza cualquiera de las más de mil uvas francesas, sino solo las consentidas: cabernet sauvignon, merlot, cabernet franc, malbec, petit verdot y carmenère; o sea, la aristocracia de las viñas.

La ciudad de Burdeos es la región vinícola más conocida de Francia: hay más de 12,000 hectáreas de viñedo y produce 700 millones de botellas al año. Y es ahí donde nace esta famosa mezcla bordelesa. Para que se le permita nombrarse así, deberá contar con al menos dos de esas seis uvas y que domine el cabernet sauvignon o el merlot. Estrictamente.

La mezcla bordelesa más cara del mundo es el Petrus. Ese vino no se bebe, se presume. Hecho casi totalmente de merlot, sus botellas pueden superar los cien mil pesos. Un capricho caro, pero si usted lo vale…

Los vinos de Burdeos son elegantes, con aromas a grosella negra, cereza y un toque de chocolate; son de cuerpo medio, nada que ver con la intensidad del cabernet sauvignon de Chihuahua, que con tanto sol desarrolla carácter fuerte, capa alta y taninos que pueden caer en lo insoportable. Hay que tomar con calma eso de que dure al menos un año de guarda en botella para que evolucione.

El aspecto comercial de Petrus es fascinante: las botellas se utilizan para mostrar poder económico y atraer a la chica más bella del salón, lo que añade una dimensión a su valor. Dicen por ahí que hay vinos de la misma calidad, pero no alcanzan ese nivel de reconocimiento global ni esos precios estratosféricos.

En México suelen hacerse muchos vinos con la mezcla de estas seis uvas y todas sus combinaciones; sin embargo, no podemos llamarle mezcla bordelesa por el asunto de las denominaciones de origen.

Le adelanto que este año mi casa productora de vinos tendrá mezcla bordelesa —que no podremos llamarle así—, pero llevará 80% cabernet sauvignon, 15% merlot y un cachito de malbec. Ya le invitaré.

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