Cd. de México.- Hace poco tiempo, Ubeimar Ríos estaba frente a un pizarrón en una aula de Antioquia, Colombia, como profesor de secundaria. Hoy es una estrella de cine, alabado y con premios internacionales, que viaja por el mundo.

El protagonista de la tragicomedia Un Poeta está su mejor momento. Muchos de los jóvenes que ha ayudado a formar, dice en entrevista, se sienten orgullosos de él... pero también bromean con su nuevo estatus de luminaria de la pantalla.

"Me hacen bullying, como se dice, pero también es una felicidad para ellos lo de su profe que les da clases", afirma Ríos.

"Digamos que al interior del salón la cosa no cambia mucho y eso es lo bueno, es la misma fuerza, la misma disciplina o indisciplina en su momento, pero ellos reciben de muy buen modo lo que me está sucediendo".

Dirigida por Simón Mesa Soto, la película Un Poeta, fenómeno de taquilla en su país, acaba de llegar a la plataforma HBO Max. Estrenada y galardonada en el Festival de Cannes, es un himno a la poesía y al fracaso.

Ríos, quien no tenía experiencia actoral, encarna a Óscar Restrepo. Antaño publicó poemarios bien recibidos, pero ahora, cincuentón y desempleado, vive con su madre, es borracho y está desconectado de su propia hija.

Disfruta del malditismo artístico. Incapaz de recuperar el fuego creativo, quiere reescribir su vida a través de Yurlady, una adolescente marginal, pero con talento poético innato, en una secundaria donde acaba dando clases.

El novel actor se enteró del proyecto a través de un familiar que tuvo contacto con el guion. Pensó que Ríos, docente con poesía publicada, encajaba a la perfección con Óscar.

"Algunos amigos me dicen que me quedó muy fácil, porque era yo, pero tampoco es así. Tuvimos que trabajar, que guerrear, hacer ejercicios actorales y tal.

"Y hay que decir que las vidas son distintas. A mí no me pasan tantos infortunios, soy más funcional, pero si hay aspectos donde es la misma cosa: el fracaso, el amor a la poesía, el ser profesores, el gusto por el licor", reconoce.

Como profesor, afirma, entiende a Óscar en varios aspectos. Ha pensado mucho en que un docente no debe proyectar sus propios anhelos en sus alumnos, sino impulsar los ajenos.

"Pasa este fenómeno que ve uno gente con mucho talento, mucha brillantez, pero que realmente no quieren dedicarse, en este caso, a la filosofía o a la literatura. Y uno dice: ¡Pero si lo tiene todo!", opina.

Un Poeta resulta tan divertida como devastadora. Autodestructivo, Óscar se regodea en su patetismo y tropiezos, siendo un personaje al que el espectador dirige sus risas, pero también cierta empatía.

"Yo sí me identifico con esta idea del fracaso. A lo largo de mi vida he tenido muchos obstáculos y podría decirse fallas. La ventaja es que no me he quedado ahí.

"El éxito se logra yendo de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo. En ese sentido no pierdo mucho el entusiasmo, pero me caigo mucho".

Ríos dice que admira al poeta francés Arthur Rimbaud y sus angustiantes e intensos versos. En su propia obra poética, explica, él habla sobre el dolor, la oscuridad existencial y la desesperanza vital.

"La poesía es resistencia. Por un lado, es la posibilidad de desnudarnos ante nosotros mismos. Por otro, de ver otras posibilidades. La poesía le da a uno a entender que las cosas no son como son, sino como se las mire".

Este profesor podría tener sus días contados en las aulas, pues casi cumple la edad para solicitar una jubilación. Lo de estar en la pantalla, sin embargo, eso se extenderá más allá de Un Poeta.

Adelanta que ya fue contratado para ser conductor de Verso a Verso, un programa televisivo que busca impulsar nuevos poetas colombianos. Y no tiene descartado continuar actuando.

"No sabría si lo haré bien o no, porque no soy actor, pero sí me gustaría. Estoy por presentar un casting que me llamó la atención y presenté otro casting también para una serie de Netflix hace unos meses.

"Entonces digamos que sí me gustaría, pero tampoco sé si sería talentoso. Pero lo haría y le pondría toda la fuerza".