Londres, Inglaterra.- Sony Music Entertainment salió victoriosa este martes en un juicio en Londres relacionado con la propiedad de los derechos de los intérpretes sobre los álbumes de la década de 1960 de Jimi Hendrix, en un caso que el sello había advertido que podría generar caos en la industria musical.

El Tribunal Superior de Londres dictaminó que el guitarrista Noel Redding y el baterista Mitch Mitchell cedieron efectivamente sus derechos sobre los álbumes de The Jimi Hendrix Experience, y rechazó el argumento de los demandantes de que el streaming no estaba contemplado en un acuerdo firmado en 1966.

Sony había sostenido durante el proceso que una decisión en sentido contrario podría abrir la puerta a una avalancha de demandas de músicos de sesión y coristas reclamando regalías por reproducción en plataformas digitales.

Ni Sony ni los abogados de los demandantes -dos compañías que alegaban haber recibido la cesión de derechos de Redding y Mitchell- respondieron de inmediato a solicitudes de comentarios.

La disputa se centró en los tres álbumes de estudio del grupo: Are You Experienced, Axis: Bold As Love y Electric Ladyland, publicados entre 1967 y 1968, considerados fundamentales en el auge de la música psicodélica y en la consolidación de Hendrix como estrella del rock antes de su muerte en Londres en 1970, a los 27 años.

Los herederos de Redding y Mitchell, fallecidos en 2003 y 2008, habían transferido cualquier derecho potencial a dos empresas que iniciaron la demanda contra Sony en 2022, buscando reconocimiento sobre derechos de autor y de interpretación vinculados a las grabaciones.

La defensa de Sony argumentó que los músicos habían cedido en 1966 los derechos de explotación de las grabaciones "por cualquier método conocido en la actualidad o que se conozca en el futuro", además de acuerdos posteriores firmados a inicios de los años 70 en los que se retiraban reclamaciones similares.

El juez Edwin Johnson falló a favor del sello discográfico y desestimó la demanda en una decisión escrita, en la que concluyó que el acuerdo de Redding y Mitchell "no se limitaba a ningún método concreto para la distribución de música".