Cd. de México.- Los orígenes de Loco México Mágico, la disparatada película que Carlos Santos estrena este jueves, se plantó en él 20 años atrás, cuando como estudiante de cine fue a filmar un cortometraje a Alvarado, Veracruz, y se enamoró de aquel lugar.

Toda la comunidad lo quería ayudar, siempre tenían un chiste, una broma y cervezas para combatir el calor. El director de Señora Influencer recuerda que llegó un momento donde sostener la cámara era difícil por el nivel de borrachera.

No sorprende que su nuevo largometraje destaque el colorido que conoció de primera mano, el cual usó para lograr su meta de entregar una historia que hiciera al espectador sentirse contento de su identidad.

"Me fui con una idea de que Alvarado era el lugar más lindo de México, el más alegre. Años después, cuando en Estados Unidos empezaron a decir que éramos unos violadores y hubo una persecución a los migrantes, estaba un poco frustrado con que no había una réplica oficial.

"Empecé a pensar cómo les podemos responder a la retórica que ellos están manejando y así hicimos esta película, con esta idea de que sea una réplica hacia los americanos y también una celebración y un recordatorio de que nosotros construimos una narrativa sobre nuestra identidad, que salgamos orgullosos", explicó Santos, en entrevista.

La cinta está ambientada en Alvarado, cuyo presidente municipal, Benito (Silverio Palacios), un día tiene una premonición, después de ver el impacto de 007: Spectre: decide levantar una película de estilo hollywoodense para que su pueblo se vuelva epicentro del turismo y, de paso, eso lo ayude en su carrera política.

Dentro de la película que filmará, los estadounidenses son los villanos. Y Donald Trump, que aparece en silueta y con voz hecha con IA, quiere robarse la piedra mágica para curar la depresión en su población.

Si bien los largometrajes de Santos están cargados de humor y elementos disparatados (Chilangolandia y Qué Huevos, Sofía), también son cercanos a la realidad.

"Los políticos son personajes para los que uno tiene una reserva de odio por la responsabilidad social que tienen y por cómo históricamente se han desenvuelto, sin cumplir con sus responsabilidades. Pero hay muchos en el orden de primer nivel que llegan a ese lugar de buena fe. Benito sí quiere a su pueblo.

"Él aspira a la gubernatura, entonces se le ocurre una estrategia que puede sonar perversa o corrupta, pero anhela que su pueblo sea reconocido mundialmente. Es divertido porque la naturaleza del mexicano es hilarante, vale la pena reírse de lo que somos, pero también ilusionar sobre lo que aspiramos ser", expresó Palacios.

El reto de la ambiciosa producción recae en un equipo local que se dedica a filmar fiestas de 15 años, encabezado por Juan (Daniel Sosa) y Pancho (Fernando Cuautle).

Los actores que los interpretan resaltaron que sus roles son un gran reflejo de las juventudes soñadoras de México que, pese al miedo, utilizan la creatividad para aprovechar las oportunidades.

Otro guiño a la realidad en la trama es que aparece la popstar Melinda (Sofía Carrera), inspirada en Belinda, a quien convencen de protagonizar la película, donde da vida a una especie de Lara Croft.

"No quisimos caer en la burla, sino retratar a una diva pop mexicana, enfocarnos en el rollo emocional que está pasando y no sólo en la parte de la superficialidad que siempre se habla. Mostramos una parte vulnerable, que creo que tienen todos los artistas y a veces es difícil llegar a conocer.

"Ella empieza más dependiente, se va quedando sola y aprende que llega una edad donde tiene que hacer las cosas sola. En todas las escenas de acción me divertí muchísimo, fueron retadoras porque hacía un calor impresionante, nos tuvimos que vacunar contra el tétanos porque estaba todo oxidado ahí", relató Carrera.