Dolly Parton nunca se llamó feminista, pero sus canciones, decisiones y acciones hicieron que sus seguidoras la reclamaran como una.
Sonriendo en la portada de enero de 1987 de Ms., la revista cofundada por la pionera del feminismo Gloria Steinem, aparecieron sus 12 Mujeres del Año. Entre ellas había una senadora estadounidense, una reconocida novelista y una exmonja que ayudaba a refugiados centroamericanos. Y, sonriendo más que ninguna, estaba Dolly Parton.
La querida superestrella del country, que murió esta semana a los 80 años, nunca se identificó con la etiqueta de feminista. De hecho, la rechazaba cuando le preguntaban al respecto, del mismo modo que evitaba cuidadosamente las etiquetas políticas. Pero una etiqueta es solo eso, una etiqueta, y además era una novedad cuando Parton construía su revolucionaria carrera musical. Para sus millones de admiradores, resultaban más reveladoras sus decisiones de vida, sus logros, alianzas sociales y, especialmente, sus letras: palabras que dejaban claro lo ferozmente independiente que era la mujer detrás de la peluca y la pedrería brillante, así como aquello en lo que creía. En resumen, Parton quizá nunca afirmó ser feminista, pero sus seguidoras feministas la reclamaban como una de ellas, con orgullo y cariño. Entre ellas se encuentra Lynn Melnick, quien, al escribir un libro sobre cómo las canciones de Parton impactaron en su propia vida y en su recuperación de un trauma, buscó incansablemente momentos en los que la cantante se hubiera identificado como feminista. "Ella no nos dijo que era feminista", aseguró Melnick, autora de "I've Had to Think Up a Way to Survive: On Trauma, Persistence, and Dolly Parton". "Nos lo mostró a través de sus acciones y sus palabras y en sus canciones. Y creo que por eso la gente la quiso tanto".DENUNCIÓ EL DOBLE RASERO CON HUMOR Y CERCANÍA
Basta escuchar los gritos de alegría de las mujeres durante el Newport Folk Festival de 2019. Una pícara Parton, que entonces rondaba los 70 años, provocó vítores de júbilo cuando cantó la famosa frase de "Just Because I'm a Woman": "Mis errores no son peores que los tuyos, solo porque soy una mujer".
Parton acababa de explicarle al público que la canción trataba sobre el doble rasero y surgió a partir de una conversación sincera que había tenido con su esposo poco después de casarse, cuando él le preguntó si había estado con otros hombres. "Cuando ustedes, chicos, se casan, quieren que seamos tan puras como la nieve... ¡Bueno, a veces no lo somos!", le dijo a la multitud. "Esto es para ustedes, chicas, y sus chicos tendrán que aceptarlo, ¿vale?". Esos comentarios eran típicos de Parton: decir las cosas claramente sin enojar a nadie. Después de todo, lo suyo era conectar con la gente. "Una cosa de Dolly es que, sin importar en qué lado del espectro político estés, crees que ella está contigo", señaló Melnick. "Todo el mundo la reclama. Y entonces, como feminista, yo siempre pensé: bueno, obviamente es feminista, y cuanto más leía sobre ella y escribía sobre ella, era sencillamente innegable, primero que nada por cómo vivió su vida completamente bajo sus propios términos". Y esos términos incluían darle la vuelta al guion, apuntó la crítica musical Caryn Rose. "Sabía que era rubia y bonita, y que eso siempre iba a jugar en su contra", explicó. "Así que descubrió cómo hacer que jugara a su favor. ¡No hay nada más feminista que eso!".
SE GANÓ LA ADMIRACIÓN DE UN ÍCONO DEL FEMINISMO
O, si se prefiere, quizá lo mejor sea preguntarle a una de las figuras más visibles del movimiento feminista: la propia Gloria Steinem.
"Quienes no han escuchado a Dolly Parton o al feminismo quizá se sorprendan al saber que van de la mano", escribió Steinem en aquella revista en 1987. "Ha utilizado su perspicacia empresarial para llevar consigo a otras mujeres y a personas desfavorecidas. Y su estilo extravagante ha convertido todos los símbolos que devalúan a la mujer en herramientas para sus propios fines". "Si el feminismo significa que cada una de nosotras encuentre su poder único y ayude a otras mujeres a hacer lo mismo, Dolly Parton sin duda ha hecho ambas cosas", agregó. Para Evelyn McDonnell, el aspecto de Parton —sus pestañas, su voluminosa melena y sus curvas— funcionaba como una especie de capa invisible que le permitía expresar libremente posturas progresistas. "Tomó la cosificación de ser una estrella del pop y la abrazó", comentó McDonnell, editora de la antología musical "Women Who Rock" y profesora de Loyola Marymount University. "Era como su capa mágica: podía estar diciendo cosas feministas y haciendo cosas feministas y modelando una vida y una voz que eran sinceras, progresistas, políticas. Pero veías el envoltorio y pensabas: 'Ah, bueno'. Eso lo hacía inofensivo". Las prioridades de Parton, señaló McDonnell, quedaron claras en canciones como "9 to 5", tema de la película en la que actuó junto a Lily Tomlin y Jane Fonda. "Trata totalmente sobre feminismo, ¿no? De las mujeres en el ámbito laboral, del empoderamiento económico, de plantarle cara al supervisor hombre, de unir las voces de las mujeres".ABORDÓ LA IGUALDAD SALARIAL, EL EMBARAZO ADOLESCENTE Y OTROS TEMAS
La igualdad salarial fue solo uno de los temas clave relacionados con las mujeres sobre los que escribió Parton. También abordó, según Melnick, la justicia reproductiva, el embarazo adolescente, el doble criterio en torno al sexo y "todos estos temas tan feministas... ella simplemente hacía el trabajo en silencio, en sus canciones".
Una de esas canciones fue "The Bargain Store", de 1975. "Puede que tenga justo lo que estás buscando, si no te importa el hecho de que toda la mercancía sea usada", escribió Parton. "Pero con un pequeño arreglo, podría quedar como nueva". Las emisoras country, contó la cantante después, rechazaron la canción porque interpretaron que trataba sobre prostitución, cuando en realidad hablaba de sanar después de una relación. Melnick también ve en ella un mensaje "valiente" sobre cómo una mujer tiene valor incluso sin un hombre. También estaba "Down from Dover", una canción sobre una madre adolescente soltera. "Escribí eso en una época en la que la gente no hablaba de madres solteras", le dijo Parton a Vulture en 2023. "No ponían eso en la radio".
UN EJEMPLO TEMPRANO DEL FEMINISMO DE LA TERCERA OLA
Melnick plantea que Parton, adelantada a su tiempo, ejemplificó el llamado feminismo de la tercera ola, que cobró fuerza en la década de los 90 y se centró en las elecciones individuales.
Un feminismo en el que se podían usar tacones altos, llevar peinados voluminosos y lucir pedrería brillante, por ejemplo, por elección personal. Y así fue exactamente como Parton definió su apariencia durante una entrevista con Barbara Walters en 1977: "Sin duda, es una elección". Parton contó después que algunas personas le habían advertido que no hablara con Walters porque la "destrozaría". Sin embargo, una Parton de 31 años, con una confianza serena y una sonrisa generosa, salió mucho mejor parada que su interlocutora. Walters le preguntó si se consideraba "un chiste". Le cuestionó si era fiel a su esposo y por qué seguía casada si viajaba constantemente. Incluso le preguntó si sus famosos pechos eran reales, responsabilizando a un asistente por esa pregunta. Además, le pidió que se pusiera de pie y mostrara su cuerpo. Parton lo hizo, educadamente. Pero fue tan dura como sus famosas uñas cuando explicó por qué se sentía cómoda con las bromas y por qué también participaba en ellas. Su reflexión evocó las palabras de Steinem, quien ha dicho que el feminismo "se basa fundamentalmente en el respeto por una misma y el respeto por los demás". "Sé exactamente lo que estoy haciendo y puedo cambiarlo en cualquier momento", le dijo Parton a Walters. "Hago más bromas sobre mí misma que cualquiera (...) estoy segura de mí misma como persona y estoy segura de mi talento. Estoy muy satisfecha. Así que puedo darme el lujo de juguetear con el maquillaje y la ropa y esas cosas porque estoy segura de mí misma". Como podrían preguntarse algunos de sus seguidores: ¿hay algo más feminista que eso?
