Ciudad de México.- Más que un recuento de uno de los episodios más traumáticos de la historia reciente de México, Los Asesinos de Colosio se plantea como una exploración incómoda sobre la memoria, la verdad y las grietas del poder.

A más de tres décadas del magnicidio de Luis Donaldo Colosio, entonces candidato a la Presidencia de la República, el caso sigue suspendido entre versiones oficiales, teorías y una sensación de deuda histórica.

La serie documental, dirigida por José Ortiz y ya disponible en HBO Max, intenta brindar una nueva mirada en tres episodios: "El Condenado", "El Autor Intelectual" y "El Segundo Tirador".

"Al final, para ser muy honestos con el relato, no juzgamos ni nos posicionamos, tampoco hacemos juicios de valor. Son personas reales compartiendo su testimonio y tampoco nos sentamos a equilibrar si alguien salía más minutos.

"Cada uno trajo su drama humano y es el espectador quien debe hacer su propia conclusión", contó Ortiz en entrevista.

"La historia oficial la conocemos todos; la idea es dar otros matices, que la gente escuche a quienes nunca fueron escuchados".

Cecilia Abraham, ejecutiva de Warner Bros. Discovery

En casi tres horas de trabajo, la serie evita la reconstrucción lineal para adentrarse en un terreno más complejo: el de las voces. Reúne testimonios tanto de la familia de la víctima, como Laura Elena Colosio Murrieta, hermana de Luis Donaldo, así como del entorno del asesino confeso, Mario Aburto, entre ellos su hermano José Luis Aburto Martínez.

Entre archivos periodísticos, policiales e imágenes de Lomas Taurinas, en Tijuana, Baja California, el lugar de los hechos, el material también incluye la participación de Carlos Salinas de Gortari, quien era Presidente en aquel marzo de 1994.

El cineasta español, quien también dirigió el documental Los 43 de Ayotzinapa: Un Crimen de Estado, buscaba un equilibrio entre información y testimonios que permitiera dimensionar el caso desde múltiples perspectivas.

"Queríamos profundizar mucho en la parte humana de estas historias y en los testimonios que al final construyen la narrativa, todo desde un lugar tan humano para que no sea tedioso y para que la gente se conecte.

"Ellos tienen su propia historia y es ahí donde el espectador descubre este rigor periodístico. Buscábamos escuchar y aproximarnos con respeto, y eso es algo que aprendí en Ayotzinapa. En este caso hay mucha gente que vivió su propio drama: gente del Estado Mayor que vivió el atentado y cómo ellos nos acercan al drama de una manera diferente", agregó.

Cecilia Abraham, Directora de Unscripted para Latin America & US Hispanic de Warner Bros. Discovery, señaló que la estrategia de contenido es explorar desde distintos puntos de vista, lo que permite al usuario una experiencia más cercana a los hechos.

La trama ahonda en la teoría del segundo tirador, pero también en los posibles lazos de corrupción en el gobierno, en los estratos priistas y hasta trae a la mesa la participación de Genaro García Luna, entonces empleado del Cisen.

De lo novedoso, hay un nuevo testigo, cuya identidad no se revela, pero que brinda detalles desconocidos sobre el caso.

"El televidente está esperando algo inteligente, profundo, que no sea amarillista. Lo que nos ha generado audiencia es la rigurosidad y la profundidad de las investigaciones; eso nos separa de otros. Son tres horas de material con mucho análisis.

"Lo importante es debatir no sobre quién tiene razón, sino sobre el impacto que tuvo este suceso en la historia de México y cómo hacer para que las cosas no se repitan en un continente que muchas veces está plagado de historias oscuras", dijo Abraham.