"Hasta que", pronuncia Mike Patton, con su debida pausa. "Hasta que Te conocí", completa, y la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes estalla y le hace segunda: "Vi la vida con dolor. / No te miento, fui feliz, / ¡aunque con muy poco amor!".

Difícil pensar en un mejor escenario donde hubiera podido ocurrir algo así de quimérico que aquí, a donde en realidad el público había llegado la noche de este jueves para escuchar a Patton entonar los temas de Mondo Cane, su muy particular versión de esa música popular italiana de los años 50 y 60 que lo enamorara durante el tiempo que vivió en Bolonia.

Ello solo había bastado ya para causar furor entre quienes agotaron en unas horas las entradas para ver al multifacético intérprete, plato fuerte de la jornada inaugural del 54 Festival Internacional Cervantino (FIC) este sábado. Pero sellar la noche con una de las piezas más entrañables del cancionero popular mexicano, acompañado del Mariachi Gama 1000, resultaría histórico.

"Para nosotros es la primera vez aquí. Hoy somos muy 'honorados' de estar aquí en este lugar ¡y también con ustedes, cabrones! En serio, es un sueño. Muchísimas gracias a todos", había dirigido Patton tras más de una hora de enérgico show en complicidad con una pléyade de músicos. Ante el aplauso de pie con que la gente respondió, agregaría: "¡Estoy por llorar!".

Entre los que arribaron al máximo recinto cultural del País, no faltó quienes lucieran largas melenas, tatuajes y playeras negras de bandas, cual si se tratara más bien del Hellfest, Coachella o Rock am Ring, algunos de los escenarios conquistados por el intérprete estadounidense al frente de Faith No More, posiblemente su proyecto de mayor renombre.

Al lado de esos fans acérrimos, las titulares de la Secretaría de Cultura y del INBAL, Claudia Curiel de Icaza y Alejandra de la Paz, respectivamente, parecían de pronto desentonar con la formalidad de sus trajes sastre.
Mike Patton se presentó en Bellas Artes la noche de este jueves, previo a su actuación en el Festival Cervantino. Crédito: Cortesía INBAL

Rockstar de cepa devenido en un extravagante Crooner, Patton transitó de la frenética psicodelia pop de Urlo Negro hacia la melancólica Quello che conta, de Ennio Morricone, o la pegajosa y grandilocuente L'uomo che non sapeva amare. Para cuando cantó 20 km al giorno, ya se veía a varios lidiar con las ganas de saltar de la butaca para ponerse a bailar.

De la balada romántica, siempre cargada de drama, hacia un movido swing y jazz noir cinematográfico, la velada transcurría entre gritos y aplausos. Y tras aquel planeado amague de que el final había llegado, los gritos de "¡Otra, otra!" conjuraron de vuelta en el escenario a Patton, quien entonces obsequió La Llorona con una voz áspera que, más que como Chavela Vargas, resonó a lo Tom Waits.

Ya con el mariachi detrás suyo, el cantante no sólo aventuraría un grito muy mexicano, sino también una rancherísima como Luz de luna, esa de Álvaro Carrillo inmortalizada por Javier Solís que dice: "Yo quiero luz de luna / Para mi noche triste / Para cantar divina / la ilusión que me trajiste".

"Che notte, che notte quella notte! (¡Qué noche, qué noche aquella!)", ha cantado Mike Patton en Bellas Artes, y acaso así perviva en el recuerdo de quienes fueran tan afortunados como para atestiguarlo.

Toca ahora el turno de hacerlo bajo el manto nocturno desde la Explanada de la Alhóndiga de Granaditas, a donde Mondo Cane llegará como un encanto ya revelado lejos de Guanajuato.

Con suerte, alguna sorpresa se habrá reservado para que la Fiesta del Espíritu viva algo semejante a la noche en que Mike Patton partió de Bellas Artes lanzando besos desde el escenario y bamboleándose como el mismísimo Divo de Juárez.