Fall River, Massachusetts, 1892. Dos asesinatos conmovieron a la sociedad estadounidense y dieron origen a uno de los misterios criminales más conocidos del país. Andrew Borden y su esposa, Abby Borden, fueron asesinados a hachazos el 4 de agosto de aquel año. La principal sospechosa fue Lizzie Borden, hija de Andrew y posteriormente absuelta por un jurado.
El caso capturó la atención pública por la brutalidad de los crímenes y por las dudas que quedaron alrededor de la investigación. Aunque Lizzie fue llevada a juicio, en junio de 1893 fue declarada inocente y nadie más fue juzgado por las muertes. Con el paso del tiempo, el caso se convirtió en uno de los grandes misterios sin resolver de Estados Unidos y quedó asociado a una famosa rima infantil que ayudó a convertir el nombre de Lizzie Borden en parte de la cultura popular.
Más de un siglo después, la historia vuelve a ser revisitada en Monstruo: La historia de Lizzie Borden, la cuarta temporada de la antología creada por Ryan Murphy e Ian Brennan, estrenada en Netflix el 17 de septiembre de 2026.
La producción está protagonizada por Ella Beatty como Lizzie Borden, junto a Charlie Hunnam, en el papel de Andrew Borden, y Rebecca Hall, como Abby Borden. El reparto también incluye a Vicky Krieps y una participación especial de Sarah Paulson, quien interpreta a la asesina Aileen Wuornos.
La temporada está compuesta por ocho episodios que combinan drama y thriller psicológico. A diferencia de una recreación estrictamente histórica, la serie utiliza el caso Borden como punto de partida para construir una narrativa más amplia sobre la violencia, la rabia femenina y las estructuras de opresión patriarcal.
Entre sus principales recursos narrativos se encuentra la conexión de Lizzie Borden con otras figuras históricas relacionadas con la violencia y el crimen, como la condesa Elizabeth Báthory y Aileen Wuornos. Estas conexiones forman parte de la propuesta dramática de la producción y no deben confundirse con hechos documentados de la vida de Lizzie.
La serie también introduce elementos para los que no existe evidencia histórica conocida. Entre ellos se encuentra un romance entre Lizzie Borden y Bridget Sullivan, la empleada doméstica de la familia. Asimismo, la producción presenta como hecho la responsabilidad de Lizzie en los asesinatos, pese a que históricamente fue absuelta y el caso nunca quedó resuelto judicialmente.
Así, Monstruo: La historia de Lizzie Borden toma un crimen real como base para explorar una interpretación ficticia y psicológica de sus protagonistas. El resultado vuelve a colocar bajo los reflectores un caso que, más de 130 años después, continúa rodeado de preguntas sin una respuesta definitiva.
Con información de agencias
