Las Vegas, Estados Unidos.- Baby, si ya te olvidé, nomás ando cantando aquí, con Carín León, pa' desahogarme, porque, como bien dice, con 2-3 borracheras te olvido.
Varios de los miles presentes en The Sphere este fin de semana se identifican con ello. O al menos, eso parece por la forma en que cantan los temas del sonorense. O quizás sólo sea la emoción de atestiguar una de las históricas presentaciones donde reina el regional mexicano. La emoción de ver al primer latino brindar siete shows en este recinto. Sí, el mismo donde estuvieron U2, Eagles, Metallica o los Backstreet Boys. Ese con 54 mil metros cuadrados de pantalla exterior de leds. Por eso se canta con dolor. Aunque vengas con tu pareja, duele igual "Secuelas de Amor". La oportunidad de ser felices se la tiramos al perro, dice Carín, vestido todo de rojo en su segunda noche. Toca sufrir, y con tequila.
"Y el que traiga ganas de perderse en el alcohol, que se enrede entre tus brazos como lo hice yo", cantan los adoloridos, a quienes Carín dedica su noche.
Se bebe en punto de las 20:30 horas, cuando inicia el show, por recomendación del anfitrión. O desde antes, porque estamos en La Ciudad del Pecado. El atuendo ayuda. Botas, mezclilla, sombrero ¡Ay, dolor! Cómo no cerrar los ojos y mandar a volar a ese amor con este coro: "Dime, cantinero, tú sabes de penas, ¿a los cuántos tragos me olvido de ella?". Sonora invade el lugar, los visuales impactan. Una pantalla de 50 millones de luces, un trabajo que implicó storyboards y un año de preparación. Y se nota en cada instante. A veces te envuelve, a veces parece montaña rusa. Algunos se marean. Son 18 mil personas las que abren bien los ojos, alzan la cabeza, aunque se deban sujetar al asiento. Desde que entras te recibe la imagen panorámica del desierto mexicano y el acceso al rancho, en el escenario, con el letrero "De Sonora para el Mundo". Las nubes en la pantalla se mueven, vuelan parvadas. Impresiona ver la Catedral de Hermosillo con la bandera de México desplegada. Es una experiencia inmersiva. Y por eso el dolor es recalcitrante cuando resuena, a voz en coro, "deberías estar aquí, aquí donde te quiero y no allá, donde te extraño". Ayuda mucho el sistema de audio inmersivo, con mil 600 grupos de bocinas, que al equipo técnico de Carín le llevó seis meses preparar. Johana Siaruqui, otra sonorense, le ayuda a cantar "Como lo Hice Yo". Carín domina como si tuviera décadas de experiencia. Ya sea en inglés, con "She Hurts Like Tequila" (que el viernes cantó con la estrella country Cody Johnson), o con el rock de las regias The Warning ("Love to Be Loved"). El género no importa, puede ser banda, pop o corridos. De cualquier forma, duele. Aunque no siempre. De pronto, los enamorados se toman de la mano y él canta "Ahí Estabas Tú" o "La Buena". La magia crece cuando invita a una leyenda musical, Ricky Muñoz, de Intocable, para hacer vibrar Las Vegas con "¿Y Todo Para Qué?" y "Fuerte No Soy". Una treintena de temas, dos horas de fiesta y varios tequilas. Corazón curado. Al menos, un poco.
