De la amistad y la pasión por el futbol que comparten el director Antonio Castro y el escritor Juan Villoro nació No Fue Penal, obra protagonizada por José María de Tavira y Martín Altomaro.

A partir del próximo 6 de octubre, el Foro Lucerna recibirá esta historia que transcurre durante el segundo tiempo de un partido decisivo.

Pepe "El Tanque" Martínez, interpretado por Altomaro, dirige a un equipo que necesita evitar el descenso. En la cabina del VAR se encuentra Valeriano Fuentes, personaje de De Tavira, un antiguo futbolista que fue compañero y amigo de El Tanque.

"Cuando Juan y yo nos conocimos no era tan bien visto que los intelectuales como él disfrutaran tanto del futbol. Pero fue una pasión que compartimos desde muy jóvenes. El futbol y el teatro no han hecho más que estrechar nuestra amistad", explicó Castro en entrevista.

Los personajes comparten una herida del pasado, pues cuando eran jóvenes, El Tanque lesionó a Valeriano durante un entrenamiento previo a un Mundial, truncando la carrera de quien era considerado una de las grandes promesas del futbol mexicano.

A partir de aquella jugada, Villoro utiliza el futbol para hablar sobre amistad, rivalidad, culpa, traición, memoria, responsabilidad y segundas oportunidades.

"Es una obra que está llena de afectos y de amistades. Todo se ha acomodado de una manera en la que es fácil trabajar. De alguna manera también tocamos la violencia del país a través del futbol, es una fotografía de algo doloroso.

"Aquí el humor está observando y denunciando lo que parece que está mal. La comedia tiene un sentido moral, al mismo tiempo que hay humor hay tragedia", continuó el director.

Para los protagonistas, la puesta en escena representa la oportunidad de conjugar sus dos pasiones: el teatro y el futbol. Según cuentan, gran parte de su amistad también se ha gestado dentro del campo.

"Trabajar en algo que conocemos tan bien nos ha ayudado mucho. Hemos jugado juntos por muchos años cada sábado y son esas pasiones las que nos unen", señaló De Tavira.

"El futbol y el teatro comparten esa idea de desconectarse un poco de la realidad, de lo que pasa en el mundo. Cuando la pelota está rodando y cuando se abre el telón no existe otra cosa", agregó Altomaro.