Ponerse en la piel de los personajes Rocky Balboa y John Rambo no fue tarea fácil para Sylvester Stallone, quien desarrolló bulimia y tomó esteroides para estar en forma para el personaje.

El actor reflexionó, en una entrevista para The New York Times, cómo ha cambiado su relación a lo largo de su carrera durante el apogeo de las franquicias de Rocky y Rambo y la fama que alcanzó por su cuerpo musculoso.

"Me fijé en Rocky: un tipo muy refinado, de aspecto muy normal. Y entonces pensé: creo que el personaje empezaría a volverse un poco más vanidoso. Y luego, en Rambo, interpretas a un guerrero, así que serías un poco más animal. No serías tan refinado", dijo.

"Empecé a pensar: diseña tu cuerpo como el de un jaguar, un felino. No tan grande como Arnold (Schwarzenegger), sino más salvaje, agresivo, muy ágil y atlético", comentó la estrella, de 80 años.

Sin embargo, llegó a obsesionarse y tuvo bulimia: bajó a 2.6 por ciento de grasa corporal cuando estaba filmando Rocky III (1982).

"No podía retener nada. O no quería retenerlo porque me obsesioné con mantenerme en ese nivel de forma física, literalmente una especie de adoración obsesiva al cuerpo. Y nadie lo consigue sin aditivos ni drogas, punto", continuó Stallone, quien este martes publica su libro de memorias "The Steps".

Confirmó que sí consumió esteroides para lograr su físico: "Pero hay que hacerlo con cuidado: seis semanas de trabajo y seis de descanso", continuó.

Después esta perspectiva sobre su cuerpo cambió en la película Tierra de Policías (1997), donde dio vida al sheriff Freddy Heflin, a quien describió como parcialmente sordo y con sobrepeso, y se sintió liberado por ello.

"Pero sí, he maltratado mi cuerpo. Me han operado de la espalda nueve veces, del hombro dos veces y me han hecho tres fusiones cervicales. Todo está sujeto con alambre, pero aun así quiero mantenerme en buena forma".

Ahora ya no ve su físico como la armadura que solía ser y desearía haber tratado su cuerpo de manera diferente.

Vivió infancia difícil

Sylvester Stallone tuvo una infancia marcada por el abandono, la violencia y una ausencia casi total de afecto, aunque omitió algunas de sus historias más oscuras en "The Steps" porque no quería que los lectores sintieran lástima por él.

Después del divorcio de sus padres, vivió un tiempo con su progenitor en Maryland y lo describió como una persona inestable y físicamente abusiva. Su madre nunca le mostró afecto.

Indicó que fue criado en una pensión por desconocidos y sus padres sólo lo veían una vez al mes y fue hasta cerca de sus 70 años cuando experimentó el verdadero amor con su tercera esposa Jennifer Flavin, y sus hijas Sophia, Sistine y Scarlet.

Antes estuvo casado con Sasha Czack y con Brigitte Nielsen, su compañera de reparto en Rocky IV.