Con la llegada del gusano barrenador a Samalayuca, ubicada a unos cuantos kilómetros de Juárez, la frontera tendrá que adaptarse a una nueva realidad. Revisar periódicamente a las mascotas deberá incorporarse a la cultura cotidiana del cuidado animal.
El primer caso detectado en Samalayuca corresponde a un perro en situación de calle que ya recibe atención del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica). La cercanía obliga ahora a mantener mayor vigilancia en Ciudad Juárez.
Los propietarios tendrán que observar heridas, lesiones y cualquier cambio extraño en sus animales. Los veterinarios también adquieren un papel fundamental, pues una detección temprana puede ayudar a impedir que el parásito encuentre condiciones para propagarse.
DABA ya comenzó a prepararse. Su titular, Alma Arredondo Salinas, informó que veterinarios e inspectores de la dependencia, además de personal de Ecología, recibieron capacitación para detectar posibles casos y realizar los muestreos correspondientes.
El Municipio prepara además un plan estratégico de prevención con distintas dependencias. La estrategia incorpora experiencias obtenidas en reuniones realizadas en Nuevo México y capacitación proporcionada por la UACJ y otras instituciones especializadas.
Para Juárez, este cambio significa aprender nuevas formas de prevención. En una frontera caracterizada por la movilidad constante, autoridades, veterinarios y propietarios deberán compartir responsabilidades. El gusano barrenador ya está prácticamente a las puertas de la ciudad y la mejor barrera será detectar cualquier caso antes de que pueda extenderse.
