“¡Dale a ese cabrón también!”. La orden retumbó entre las ráfagas de fusil cuando Esteban V. intentaba estacionarse para comprar una pizza la tarde del 11 de agosto de 2022. Apenas había escuchado una lluvia de disparos frente a una plaza comercial sobre la avenida Ejército Nacional cuando vio a varios hombres armados.

Uno de ellos volteó hacia donde él estaba, lo apuntó y otro respondió con esa instrucción. El hombre alcanzó a refugiarse dentro de su vehículo antes de que los disparos impactaran contra la unidad.

Ese relato, junto con el de otra testigo que recordó que “el ambiente olía a pólvora”, fue reconstruido el miércoles durante la continuación del juicio oral 8/2023 por terrorismo, en el que la Fiscalía General de la República (FGR) busca acreditar la responsabilidad de Juan Carlos V. y Jorge Antonio C. B. por los hechos ocurridos durante el llamado “Jueves Negro”.

De acuerdo con los testimonios presentados ante el Tribunal, esa tarde un grupo de entre cuatro y seis hombres armados descendió de vehículos frente a la sucursal de Little Caesar’s ubicada sobre la avenida Ejército Nacional y abrió fuego indiscriminadamente.

En ese momento, cuatro trabajadores de una estación de Megaradio realizaban una transmisión promocional en vivo desde una unidad instalada afuera del negocio. Todos murieron en el ataque, mientras otras cuatro personas resultaron heridas.

Las víctimas fueron Allan González Escobar, locutor; Armando Guerrero, gerente de mercadotecnia; Lino Flores, del área de promociones, y Alejandro Arriaga, escolta de seguridad.

Roberto Muruato Puebla, agente del Ministerio Público de la Fiscalía General del Estado (FGE), explicó que al iniciar la investigación entrevistó a dos testigos presenciales. Uno de ellos fue Esteban V., quien relató que únicamente había acudido a comprar una pizza cuando quedó atrapado en medio de la balacera.

El segundo testimonio correspondió a Jessica M., quien declaró que esperaba en el área de autoservicio cuando observó descender a hombres armados de una camioneta y comenzar a disparar. Recordó que el olor a pólvora invadía toda la plaza mientras las detonaciones continuaban.

El agente declaró que, al llegar a la escena, encontró a familiares de los trabajadores de la radio llorando junto al acordonamiento policial, incapaces de comprender por qué sus seres queridos habían sido atacados. Ninguna de las víctimas, dijo, había recibido amenazas ni existían antecedentes que las relacionaran con algún grupo criminal. Compañeros de trabajo de la radio refirieron que tampoco se transmitieron mensajes en contra de grupos criminales.

La carpeta de investigación continúa abierta y hasta ahora no ha sido posible identificar a quienes accionaron las armas, según declaró este testigo.

La reconstrucción continuó con el testimonio del oficial investigador Juan Sandoval Alvarado, quien recordó que recibió el reporte cuando todavía permanecía en el Cereso Estatal número 3 atendiendo las diligencias derivadas del motín que detonó la violencia aquella tarde.

Narró que condujo hacia la escena lo más rápido que pudo y encontró una ciudad prácticamente vacía.

Cuando llegó a la plaza, los cuatro trabajadores de la estación de radio ya no presentaban signos vitales. Paramédicos de la Cruz Roja brindaban atención a las cuatro personas lesionadas, mientras familiares comenzaban a acercarse desesperados para exigir respuestas. (Jonathan Álvarez)