Chihuahua.- A dos semanas de la aparición del Gusano Barrenador en Chihuahua, ya fueron analizados dos casos sospechosos de esta plaga en humanos, los cuales resultaron negativos, informó el epidemiólogo de la Secretaría de Salud del Estado, Gumaro Barrios. Ante el avance del parásito en animales de 11 municipios, pidió a la población extremar precauciones y atender de inmediato cualquier herida o lesión en mucosas.

Barrios explicó que la dependencia mantiene comunicación con el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), autoridad encargada del seguimiento de la plaga en animales, que hasta el momento ha reportado afectaciones principalmente en bovinos.

Entre los casos identificados figura también un perro en el municipio de Rosales, lo que confirma que el parásito no ataca únicamente al ganado, sino a cualquier animal de sangre caliente, incluidos perros, gatos, caballos, cerdos y seres humanos.

“Hasta el día de hoy no hemos tenido casos positivos. Hemos identificado dos personas de las que nos mandaron las muestras, pero afortunadamente salieron negativas”, señaló el epidemiólogo.

La Secretaría de Salud capacitó la semana pasada al personal médico y paramédico de las unidades de atención para identificar posibles casos de miasis humana. Cuando un paciente presenta una herida infestada por larvas, el personal debe tomar muestras y enviarlas al Laboratorio Estatal de Salud Pública, donde determinan si corresponden a Cochliomyia hominivorax, nombre científico de la mosca que produce el gusano barrenador.

La infestación ocurre cuando la mosca deposita sus huevos en una herida abierta. Al salir las larvas, estas quedan adheridas y comienzan a penetrar en la piel mientras consumen tejido vivo, comportamiento del que proviene el nombre de “barrenador”.

Sin embargo, Barrios aclaró que no sólo las cortaduras, úlceras o lesiones expuestas representan una puerta de entrada. La mosca también puede colocar los huevos en mucosas y orificios naturales que presenten fisuras, irritación o algún daño, como nariz, boca, oídos, ojos y genitales.

Por ello, una persona puede desarrollar miasis sin presentar necesariamente una herida grande y visible. Una lesión pequeña, una picadura, una úlcera sin atender o una fisura en las mucosas puede permitir la incubación de las larvas si permanece expuesta a las moscas.

El especialista pidió acudir a una unidad médica ante dolor intenso, sensación de movimiento, inflamación, secreción, mal olor o presencia de gusanos en una lesión. Los médicos deberán revisar la zona, retirar las larvas y enviar muestras al laboratorio para confirmar o descartar el padecimiento.

Aunque la miasis puede recibir tratamiento, el abandono de la lesión permite que las larvas profundicen y destruyan cada vez más tejido. Además, la herida puede desarrollar una infección bacteriana y desencadenar septicemia, condición grave que puede provocar la muerte.

“Si llegan a descuidarse y no se atienden, puede agregarse alguna septicemia y esta es la que finalmente los lleva a la muerte”, explicó Barrios, quien aclaró que la higiene y la atención oportuna reducen considerablemente el riesgo de complicaciones.

La principal medida preventiva consiste en lavar y desinfectar cualquier herida, mantenerla cubierta y vigilar su evolución hasta que cicatrice. El mismo cuidado debe aplicarse en lesiones, úlceras o fisuras ubicadas cerca de los ojos, nariz, boca y otras mucosas.

También resulta necesario revisar a perros, ganado y animales de traspatio, debido a que una herida infestada permite que las larvas completen su desarrollo y posteriormente originen nuevas moscas, con lo cual aumenta el riesgo para otros animales y para las personas que habitan en la zona.

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