El sacerdote Javier Ávila dijo que las cosas no han cambiado mucho desde el asesinato de los jesuitas Javier Campos y Joaquín Mora en Cerocahui y que la violencia y el conflicto entre grupos delictivos continúan.
Lo anterior, en el marco del cuarto aniversario luctuoso el cual es hoy.
“La violencia en la Sierra Tarahumara persiste porque las autoridades atacan los efectos, pero no las causas. Cerocahui subió a la escena regional, estatal, nacional, incluso trascendió fronteras porque puso en evidencia una situación que ya se vivía y vive el estado y el país. Las cosas no han cambiado mucho”, dijo.
El párroco recordó que aquel 20 de junio de 2022, llegó una gran cantidad de elementos de la Guardia Nacional, del Ejercito y de policías estatales y que por ende, con tanta invasión por parte de autoridades aquello se tranquilizó, pero realmente la inseguridad no está erradicada.
“Hoy la gente está tranquila porque hay rondines esporádicos que tiene que hacer la Guardia Nacional, el Ejército y el Estado, pero la Sierra no está tranquila; están los desplazados, desaparecidos, hay muertos”.
Señaló que la gente que huye de sus viviendas no lo hace por hambre sino por la presencia de grupos armados.
“Tuvieron que irse porque los corrieron, los amenazaron, les invadieron sus tierras, les robaron su territorio; las autoridades están atendiendo la situación pero a medias.
Destacó que hasta este momento, no ha conocido a personas que puedan regresar con tranquilidad.
“Tienen que quedarse con dolor de abandonar sus tierras, sus animales, sus posesiones. Los niños entran a una escuela rara, porque los rarámuri y los ódami que van para allá, pues son de otro mundo”.
Ávila urgió a que “incidan más, empezando por la federación”. Advirtió que “si no actúa de la mano con el Estado, no funciona.
“Es tan difícil que la federación actúe con un Estado donde hay partidos diferentes, mentalidades diferentes y conflictos fuertes entre federación y Estado”.
En ese mismo sentido, el padre recordó a las autoridades que no son funcionarios, sino servidores públicos.
“Tienen que servir al pueblo, darle paz, libertad, tranquilidad”.
Sobre los actos de este 20 de junio, aclaró que ya no será “una fiesta de toda la noche” ya que, según la cultura rarámuri, hacen tres fiestas para los difuntos hombres, para subirlos al cielo y éstas ya concluyeron.
“Ahora lo único que hay que hacer es mantener viva la memoria de ese hecho tan lamentable. En Cerocahui habrá una procesión con matachines desde la entrada del pueblo hasta el lugar donde están sepultados los padres. Ahí habrá algún rito de incensación para purificación del espacio, celebramos la eucaristía y después comemos. Ponen como un toque, cada quien lleva comida, ponen una mesa en común”.
El 20 de junio de 2022 fueron asesinados en el templo de Cerocahui los sacerdotes Javier Campos Morales “El Gallo” y Joaquín César Mora Salazar “El Morita”, junto con el guía Pedro Palma.
“Hay muchos temas que no han sido atendidos o a medias, uno de ellos es el desplazamiento forzado”
Javier “Pato” Ávila Sacerdote jesuita
