Ciudad Juárez.- “Yo me quiero declarar culpable por el homicidio de mi hijo”, fue la primera oración que dijo Vianey Esmeralda H. G., de 23 años, durante su declaración ante el juez Raúl Palos Pacheco, en la que además reconoció que desde hace un mes empezó a golpear a Eithan Daniel, de 18 meses de edad, porque no toleraba su llanto.

Los datos de prueba dieron cuenta de golpes en la cabeza y sus correspondientes fracturas de cráneo y sangrados encefálicos, así como costillas rotas sanadas sin atención médica, dientes tirados a golpes, uñas dañadas de sus pies e indicios de posibles agresiones sexuales, aunque la formulación de imputación fue por homicidio agravado y calificado para Vianey y Bryan Gabriel S. A., de 30 años, padre del niño, y de delitos contra el respeto a los cadáveres para ella.

Tras la primera línea, el juez la detuvo y le dejó claro que con esto se estaba autoincriminando, por lo que cuestionó si estaba consciente de ello, y si quería continuar, a lo que asintió, y siguió:

“Yo hago esta declaración de que yo soy culpable de todos los hechos porque el señor Bryan Gabriel no tiene nada qué ver. Yo de hecho cuando caí a la Fiscalía yo declaré, yo nunca me negué, yo dije todo, yo agarré mi responsabilidad desde el día 1. Yo dije la verdad antes de que ellos me enseñaran las pruebas. Pues yo soy culpable de todo. Es lo que quiero decir, que el señor Bryan Gabriel no tiene nada qué ver.

“Yo fui la que hizo todo el daño. Mi bebé murió a causa de que yo sí le pegaba al niño. Ese día yo lo estaba bañando, eran las 6:00 de la mañana, a mí el niño se me cae. Yo no supe qué hacer en el momento. Yo lo que hice (es que) tapé al niño, lo agarré, lo puse en la bolsa y lo primero que pensé fue ir a dejarlo allá. El papá de los niños no sabía nada de eso”, afirmó en los primeros segundos de su declaración.

El siguiente es un relato basado en los testimonios presentados ante el Tribunal por parte de la Fiscalía de Distrito Zona Norte, además de la declaración de la propia imputada. Bryan Gabriel S. A. y Vianey Esmeralda H. G. son inocentes hasta que un juez dictamine lo contrario.

Bryan y Vianey llevan cinco años de relación. Ella tiene otro hijo con otra pareja (la edad no fue precisada). Luego, tuvo al pequeño O. M. con Bryan hace dos años y siete meses, y tras parir se embarazó de Eithan Daniel.

Quería una niña

Ella no lo quería. Descubrió que era un varón en lugar de la niña que quería y su solución fue buscar inducirse un aborto a golpes en el abdomen, y descuidándose. Los médicos de la Fiscalía le dijeron a los oficiales ministeriales que deberían analizarla por posible depresión posparto, porque “ella tiene algo en su cabeza”.

Luego el pequeño Eithan nació el 9 de septiembre de 2024, en la Clínica Santa María, en la calle Arroyo de las Víboras. Ahí, los médicos le dijeron que no sobreviviría mucho tiempo, pues padecían de incompatibilidad del factor RH, ya que la sangre del producto y de la madre eran incompatibles.

Vianey nunca fue registrada oficialmente, por lo que no tiene documentos legales que acrediten, por decirlo de alguna manera, que existe. Ella lo repitió con, al menos, sus dos hijos con Bryan, así que no los registró, pero eso fue un problema cuando la abuela paterna de Eithan quiso llevarlo a tratamiento al Hospital Infantil de El Paso, por lo que tuvieron que apoyarse de una carta del hospital para que pudiera cruzar de Juárez a Estados Unidos y recibir tratamiento por 28 días por esa enfermedad y una anemia que presentaba.

Le daban “vitaminas especiales” que se preparaban en Estados Unidos, y que aún Vianey tuvo que seguirle suministrando tras los primeros 28 días de tratamiento, hasta que se terminó y no le consiguió más medicina.

La mujer dice que alimentaba a su hijo como debía, aunque luego lo dejaba acostado o sentado y no lo atendía por el mismo hastío que le provocaba. Su pareja, sin embargo, asegura que no lo alimentaba correctamente. “Empóllalo, quiérelo”, le decía él, pero lo ignoraba.

Él labora en Estados Unidos, es ciudadano de aquel país, y cruza todos los días para que lo contraten como albañil. Convivía con sus hijos cuando podía, y dijo que siempre observaba un favoritismo de Vianey por O. M. por encima de Eithan Daniel, pero nunca hizo nada al respecto.

Por otra parte, la familia de Bryan le decía a Vianey que le diera al niño si no lo quería, pero ella se comportaba agresiva para alejarlos de inmediato.

‘Con el puño cerrado y cachetadas’

Aproximadamente desde inicios de febrero, sin motivo aparente más allá del hartazgo que Vianey decía sentir hacia su hijo menor, empezó a golpear a Eithan “con el puño cerrado y cachetadas”, cuando lloraba.

Lo amarraba de los tobillos a la mecedora y le ajustaba los listones de seguridad hasta apretarle el pequeño cuerpo, hasta que notaba sus brazos y pies devastados hasta las ampollas por el roce de las cuerdas y telas por períodos largos y el movimiento natural de un niño de 18 meses.

Ella creía que su pareja no se daría cuenta, pero él lo reconoció ante la Fiscalía. Veía cómo le plantaba un biberón por la fuerza a Eithan y cómo sus encías moradas carecían de cuatro dientes que había antes y que aún no debían caerse, producto del ataque violento con el vaso.

El maltrato era tal que ella temía que a su hijo lo cargaran en brazos otras personas, incluido el padre, pues se darían cuenta de los golpes. Le sirvió para taparlo que fue un febrero lo suficientemente frío como para poder taparle con ropa las huellas de violencia.

Vianey dijo en el Tribunal que ella ahuyentaba a Bryan cuando quería convivir él con el bebé. Lo agredía emocional y hasta físicamente para que él, por evitar conflictos, prefería irse de la casa y no volver en horas o hasta días.

El 10 de marzo, Bryan no estaba en casa. Eran las 6:00 de la mañana y Eithan despertó porque se había defecado encima, por lo que su madre lo levantó de la cama y lo metió en una cubeta con agua, supuestamente de manera breve, antes de sacarlo y ponerlo sobre “una cómoda que tengo en el baño”.

De ahí, el bebé cayó cuando ella salió de la habitación para ir por una cobija. Vianey escuchó el golpe y fue con la cobija en manos hacia el baño. Eithan estaba en el suelo convulsionando y ella quedó en shock, inmóvil, hasta que él dejó de respirar. Dijo que pareció un gran lapso, mientras pensaba en qué hacer. Le puso la cobija encima al niño, lo recogió, desnudo, y lo puso sobre una bolsa negra con letras rojas y moradas con la leyenda “XOXO” y otras inscripciones. Luego esa bolsa la metió a otra negra de plástico y se fue.

Olor a muerte

El recorrido de 34 kilómetros es el mismo que El Diario documentó en la edición impresa del viernes 20 de marzo, aunque hubo añadidos: tomó la ruta 2-Lázaro al Centro, abordó el JuárezBus hasta el aeropuerto, tomó la ruta alimentadora hasta el kilómetro 20 y de ahí un transporte que cobra 15 pesos a viajeros para llevarlos hacia dentro de “Los Kilómetros”, desde la Glorieta. Tres personas más, desconocidas, se subieron con ella.

El chofer de la 2-Lázaro y el taxi privado acusaron ante la Fiscalía haber olido algo pútrido desde la bolsa que llevaba la mujer.

Al llegar al kilómetro 26 de la carretera a Casas Grandes, pidió bajar y caminó hacia dentro de un antiguo establecimiento de venta de autopartes, hasta un arbusto seco donde tiró el cuerpo del niño dentro de la bolsa negra con colores brillantes. Le puso dos piedras cerca de la cabeza y se fue.

Policías municipales la detuvieron brevemente porque habían recibido un reporte de alguien tirando un bulto extraño, pero ella se libró negando haberlo hecho, y regresó a casa antes de que despertara su hijo O. M., a quien dejó sólo mientras se deshacía del cuerpo de su hermanito.

Luego se fue de la casa 2109 de la calle Durazno, donde ocurrió el maltrato y la muerte, con su otro hijo acompañándola. Se fue a casa de “Fredy”, un amigo suyo.

Bryan no dejó en todo ese tiempo de enviarle mensajes para exigir saber sobre sus hijos. Ella le aseguraba que Eithan estaba con “Lupita”, una supuesta prima, y luego le “confesó” que en realidad estaba con “Delia Sánchez”, un alter ego que se inventó y por el que compró un teléfono y una línea telefónica para fingir ser esa segunda persona.

Delia tenía una casa hogar y se había llevado a Eithan, supuestamente, a cambio de que sólo le dieran pañales y dinero, pero Delia dejó de responderles cuando le pedían informes sobre el niño. Ericka Holguín, madre de Vianey, solapó la mentira, y hasta le pidió los certificados de nacimiento (el único documento legal que tenían) de los niños, a Bryan, pero éste se negó a entregarlos por miedo a que “regalaran a mis hijos”.

Las investigaciones ministeriales tras el hallazgo del cuerpo llegaron hasta ellos, por denuncias ciudadanas del rutero de la 2-L que la reconoció, por el del taxi privado que fue reconocido en cámaras, y luego Vianey declaró ante el Ministerio Público y posteriormente ante el juez lo ocurrido.

“Yo me declaro culpable porque soy la única responsable, porque en este caso quisieron involucrar a mi madre, a mi abuela, al señor Bryan. Yo desde el día 1 les dije ‘nadie tuvo nada qué ver más que yo. Yo sola hice todo’. Sí, yo digo todo lo que dije aquí como lo dije allá en Fiscalía”, confesó. “Yo voy a aceptar mi culpa porque es lo único bueno que puedo hacer”, añadió.

Tras la formulación de imputación y lectura de antecedentes de investigación, Vianey y Bryan fueron enviados a prisión preventiva por 24 meses, y será el martes que se resuelva su situación jurídica.