A tres años del incendio que terminó con la vida de 40 migrantes extranjeros dentro del Instituto Nacional de Migración (INM), en Ciudad Juárez cientos de personas en contexto de movilidad continúan siendo víctimas de las políticas migratorias de México y Estados Unidos y la violencia de los grupos delictivos, denunció el sacerdote Francisco Javier Bueno Guillén, director de la Casa del Migrante en Juárez.

En su camino por el país, las personas todavía son agredidas por los agentes federales, y al llegar a la ciudad se convierten en víctimas de delitos como la desaparición y el secuestro, mientras que el Gobierno de Estados Unidos no sólo mantiene cerradas sus fronteras, sino que busca cómo dañar su integridad, lamentó.

“Se encuentran ellos entre la espada y la pared, desgraciadamente. Al hablar de la movilización de grandes grupos (como ocurría antes) encontramos que ellos mismos se protegen, entre ellos mismos se van tendiendo la mano, van atendiéndose y apoyándose; pero al encontrarnos con personas que caminan solas, que caminan con una o dos más, pues se ven mayormente vulneradas ante situaciones de abuso, de violencia, de desapariciones”, lamentó.

“Sigue encrudeciendo el trato hacia ellos. Las políticas migratorias de Estados Unidos siguen siendo cada vez más duras, más crueles”, dijo el religioso a mil 96 días de la tragedia ocurrida el 27 de marzo de 2023, en la que murieron 40 hombres extranjeros y 27 más resultaron heridos, mientras que 15 mujeres sobrevivieron, pero con secuelas psicológicas.

Siguen los malos tratos, aseguran

A lo largo de estos tres años, la intención de las personas que trabajan a favor de los derechos humanos de las personas en contexto de movilidad ha sido seguir alzando la voz para que salvaguarden los derechos e integridad, pero algunas han asegurado que siguen recibiendo malos tratos.

“Hemos visto una mayor cautela (por parte del INM) al momento de actuar, nosotros lo reconocemos como un cambio sustancial en el trato. Pero, según la misma voz de las personas migrantes que nos toca atender, escuchar, los tratos a veces siguen siendo muy violentos para con ellas. Esperaríamos que ya hubiera sido un cambio; sin embargo, lastimosamente nos damos cuenta que no sucede de esa manera. Entonces, sí es muy complicado, porque lo que queremos evitar es que suceda otra tragedia similar, porque es algo que no debería volver a suceder nunca”, dijo Bueno Guillén.

‘El muro pintado de negro’

Y además de enfrentarse a las autoridades mexicanas y sufrir delitos como la desaparición y el secuestro, el Gobierno de Estados Unidos ahora construye un muro fronterizo de color negro, con el fin de aumentar su temperatura y dificultar que lo trepen, denunció.

“El muro pintado de negro, para nosotros sigue siendo un punto de no entender que tenemos que salvaguardar la dignidad de todas las personas, y que no podemos hacer cosas tan crueles que a ellos les duela físicamente; más allá del proceso emocional que viven, pues que ellos se puedan ver afectados incluso en su físico, simplemente por buscar una mejor opción de vida”, señaló.

“Creo que ahorita el mismo hecho de que no haya un programa de asilo político, que haya tantas y tantas personas que requieran salir de su lugar de origen porque no hay oportunidades para vivir allá y que se vea todo esto truncado, y aparte los riesgos de nuestro país, de México, para con ellos, es un signo muy claro de no entender la dignidad de todos”, externó el sacerdote.