Guadalupe y Calvo.- "Honestamente, la violencia está a tope ahora, nunca habíamos visto este nivel aquí", reconoció Adriel Baca Velázquez, director de Obras Públicas del municipio de Guadalupe y Calvo, al reunirse con integrantes que conforman la Segunda Misión Civil de Observación (MCO), organizada por organismos nacionales e internacionales y locales.
En el encuentro, en el cual estuvo también el secretario del Ayuntamiento, Edgar Lunas, y personal del DIF municipal, Guadalupe y Calvo, enclavado en el Triángulo Dorado, enfrenta una crisis de Desplazamiento Forzado Interno (DFI) que hace un año lo convirtió en un pueblo fantasma.
"Si hubieran venido hace un año, era un pueblo fantasma, parecía que no había nadie. En fiestas de año nuevo tuvimos que encerrarnos en nuestras casas y comprar un montón de comida y agua porque no sabíamos si pudiéramos salir al día siguiente", relató Baca.
La causa, explicaron, es el reacomodo de grupos criminales tras la caída de amapola y mariguana.
“Antes la economía de los ranchos dependía de esos cultivos, ahora, tras la legalización en Estados Unidos y la llegada de drogas sintéticas, la disputa es por madera, minería y territorio. Todos los grupos delictivos quieren tener control sobre su propio lugar. Hay extorsión, llegan a las comunidades y les dicen 'váyanse o los matan'", señaló.
El Municipio atiende la crisis con un albergue propio y tres temporales, siempre llenos, donde según sus palabras, brindan censo, hospedaje, alimentación, medicamento y apoyo psicosocial en coordinación con la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV).
"Tenemos los albergues llenos, con apoyos, despensas, todo lo hacemos. A veces nos ha tocado utilizar nuestro propio dinero para comprar boletos de autobús o apoyos para gastos funerales", dijo Baca.
Las autoridades denunciaron falta de coordinación interinstitucional y discriminación partidista.
Además, los integrantes de la Misión Civil señalaron que no existe una Ley de Desplazamiento Forzado Interno ni un presupuesto específico.
"Somos administración nueva, somos jóvenes, somos color nuevo y nos critican por eso. No hay un recurso real para esto", agregó.
Algunos poblados permanecen con casas quemadas, sin habitantes y con la misma problemática desde hace varios años.
