Ciudad Juárez.- Después de aproximadamente 20 años sin registrarse una situación similar, el río Bravo presentó un incremento extraordinario en su caudal y desbordamientos en distintos puntos de la frontera durante la tarde-noche del miércoles, como consecuencia del volumen de agua que descendió desde Nuevo México tras las intensas lluvias registradas en esa región.
El fenómeno obligó a las autoridades a mantener un operativo especial de vigilancia y atención. Desde la tarde de antier, la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS) desplegó personal, maquinaria pesada y cuadrillas en la zona poniente de la ciudad, luego de recibir una solicitud de apoyo por parte de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA).
De acuerdo con Alberto Paredes, director ejecutivo de la JMAS, los trabajos se extendieron durante aproximadamente 12 horas y tuvieron como principal objetivo impedir que el incremento del nivel del río provocara el retorno del agua a través de las descargas pluviales y alcanzara las viviendas de las colonias aledañas.
El director de Obras de la descentralizada, César Triana, dijo que parte de los trabajos implementados fue la colocación de tapones en rejillas y descargas pluviales ubicadas a la altura del bulevar Norzagaray.
La previsión establecía que el incremento del nivel comenzaría a intensificarse durante la noche del miércoles y alcanzaría su punto máximo alrededor de la medianoche, para posteriormente comenzar a disminuir de manera gradual durante la madrugada.
Por su parte, Carlos Ortiz, representante de la gobernadora en esta frontera, dijo que, aunque todavía existe riesgo en caso de que continúen las lluvias, las condiciones meteorológicas previstas para los siguientes días podrían permitir que la situación comience a estabilizarse. “Existen riesgos mientras haya lluvias, pero ahorita parece que estos días va a estar ya más tranquilo”, comentó.
El funcionario agregó que la disminución del nivel del agua permitirá a las autoridades comenzar a trabajar en la recuperación de las vialidades y de la infraestructura que resultó afectada por las precipitaciones y el incremento del caudal.
“Creemos que vamos a entrar en una etapa de tranquilidad donde vamos a poder mejorar mucho el entorno y la infraestructura”, expresó.
Mientras tanto, las autoridades mantienen la vigilancia en las zonas cercanas al río Bravo y permanecen atentas a cualquier nuevo incremento en el nivel del agua.
Este episodio representa uno de los eventos más relevantes registrados en el cauce durante las últimas dos décadas, período en el que no se había presentado en Ciudad Juárez un desbordamiento de estas características.
La JMAS reiteró el llamado a la ciudadanía para mantenerse alejada del cauce y atender las indicaciones de las autoridades mientras continúan las labores de vigilancia y recuperación en los sectores afectados, ya que esto representa un riesgo y también puede dificultar las labores de los equipos que trabajan en la zona.
