Pese a estar rodeada de personas, a bordo de un autobús, la estudiante universitaria víctima de un probable abuso sexual por parte de un usuario, se sintió sola y desprotegida, pues sólo un hombre intervino para tratar de detener al ofensor, según narró a El Diario. Usar su celular para grabar la agresión fue lo primero que pensó, luego grito, pidió auxilio, fue ignorada y lloró.

En medio de un ataque de ansiedad alcanzó a llegar a la estación para dirigirse al Instituto de Arquitectura, Diseño y Arte (IADA) de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), donde una amiga la esperaba con los brazos abiertos. Entonces se derrumbó.

Varias horas después, decidió difundir los hechos en su red social en busca de justicia. A cinco días del ataque, el agresor sexual sigue libre y la universitaria, que accedió a la entrevista a condición del anonimato, exige la creación de protocolos específicos de actuación en las unidades de transporte público, porque teme que hechos como éste se repitan y niñas y mujeres sean atacadas de manera impune. Demanda el uso de la tecnología para ubicar al atacante y que la Fiscalía de la Mujer lleve ante un juez al usuario que tuvo una conducta sexual inapropiada, toda vez que ella interpuso la denuncia de hechos contra quien resulte responsable. Sin embargo, este caso de abuso sexual no es el único. De enero a agosto, un total de 402 mujeres en esta ciudad fueron objeto de abuso sexual y lo denunciaron ante la Fiscalía Especializada de la Mujer, indican datos del Sistema Ejecutivo de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. Personal de la Fiscalía General del Estado (FGE) informó que el caso es investigado y ya cuenta con el video que aportó JuárezBus. Armando Rodríguez, vocero de la UACJ, dijo desconocer el caso.

El pasado lunes la estudiante de 25 años abordó una unidad de JuárezBus en el fraccionamiento Parajes de Oriente y su destino final era la avenida Del Charro para llegar a IADA.

“Regularmente yo siempre me siento en la parte de atrás. Pero pues como iba camino a la escuela, llevaba una lonchera y aparte la mochila. Batallé como para salir desde la parte de atrás. Entonces ese día pues dije ‘me voy a sentar en la parte de enfrente’, de hecho estaba más o menos en el segundo asiento del lado de todo derecho de donde está el conductor, pegada a la ventana, narró la entrevistada.

Ella venía atenta a su celular y hablando con una amiga, aseguró.

El camión llegó a la estación de Custodia de la República, que está enfrente de la gasolinera de Parajes de Oriente, donde abordaron más pasajeros, entre ellos un hombre de cabello canoso, en edad de los 40 a 50 años, complexión delgada y estatura entre 1.60 y 1.65 metros de estatura.

Vestía playera blanca, short negro y tenis negros.

El hombre se sentó a un lado de ella y en el inter que se acomodaba en el asiento empezó a moverse, y en esos movimientos le rozaba el cuerpo, comentó.

“La persona llegó, se está acomodando, vi que traía una mochila negra. Dije, ‘pues se está acomodando’; sí alcancé a notar varias veces que, o sea, rozó conmigo, y como yo iba en el teléfono no le presté atención a los movimientos”, mencionó.

Pero los movimientos se hicieron más constantes y el roce contra su cuerpo más agresivo.

“En eso dije ‘ay, no’; ya cuando de repente analizo, agarro el teléfono y me puse a grabar. Por un momento yo llegué a pensar que no había grabado nada porque pues ya no contaba con tanta memoria en el teléfono, y fue cuando entendí que no era de que me estuviera rozando, sino que realmente me estaba tocando”, expresó.

“Para eso esta persona ya se había sacado su miembro y se estaba masturbando a un lado de mí. El desgraciado todavía puso su mochila para que la gente del otro lado no lo viera. Y a pesar de que yo me quedé paralizada un momento, grité. Le menté la madre. Lo empujé y lo pateé”, dijo casi llorando.

El camión estaba llegando a la estación de Puerto Obaldía. Y pese a sus gritos y golpes, las y los pasajeros sólo se quedaron viendo.

“Y yo lo grité ‘el señor me tocó y se viene masturbando al lado mío’. Y parece que justo cuando yo dije eso el chofer le abrió las puertas y bajó del camión. Sólo un pasajero reaccionó y fue tras el agresor, sin lograr alcanzarlo.

El hombre iba acompañado por un adolescente, el cual vestía el uniforme de la Escuela Secundaria Federal 15.

“Yo en ese momento, a pesar de que tenía miedo, reaccioné, desgraciadamente no es la primera vez que me ha llegado a pasar este tipo de cosas, creo que en esta ocasión lo que más me afectó fue que simplemente a pesar de que yo dije eso, sólo ese señor fue el único que fue a seguirlo. El chofer todavía aparte de que le abrió las puertas literalmente, no fue más que solamente a darse la vuelta y agarrar su celular y hacer como si nada hubiera pasado”, compartió entre sollozos.

Lo más difícil para ella fue ver la reacción colectiva de desinterés y apatía. “Los demás simplemente se voltearon, a pesar de que yo iba alrededor de puros hombres, nadie más que ese señor fue para ir a querer buscarlo. Ya después de eso recuerdo que me empezó a dar un ataque de ansiedad. Comencé a temblar, comencé a llorar…Y me sentí completamente sola pese a ir en un camión con gente. Me sentí sola. Porque nadie fue para acercarse, nadie me preguntó si estaba bien”, lamentó. El chofer ignoró durante todo el trayecto a la pasajera en crisis, según contó la afectada.

Ahora ella busca que su caso no sólo se haga viral, sino que las autoridades competentes en todos sus ámbitos de gobierno actúen para que las mujeres puedan hacer uso del transporte público de manera segura y que los conductores tengan clara la actuación en caso de una agresión de este tipo.