Ciudad Juárez.- En lo que va del año, Ciudad Juárez ha registrado 607 casos confirmados de cáncer de mama, informó Ulises Barajas Teja, radiólogo intervencionista y especialista en imagen de la mama.
Señaló que el miedo al dolor de la mastografía o a recibir un diagnóstico de cáncer lleva a algunas mujeres a postergar sus estudios. El médico explicó que detectar un tumor antes de que sea palpable puede ampliar las posibilidades de tratamiento. En octubre, mes dedicado a la sensibilización sobre esta enfermedad, pidió no esperar a sentir una bolita para buscar una revisión, pues los estudios de imagen permiten identificar lesiones que todavía no se perciben al tacto“Más chico, más posibilidad de cura. Más grande, menos posibilidad de cura”, expresó el especialista sobre el tamaño del tumor al momento del diagnóstico. Agregó que encontrar la enfermedad en etapas tempranas puede influir en el tratamiento que necesita una paciente y en las posibilidades de conservar la mama.
Barajas, quien trabaja en el Hospital de la Mujer y el Dedicam, dijo que algunas mujeres descartan la mastografía porque otra persona les contó que le dolió. Explicó que la experiencia varía y que, además de la incomodidad del procedimiento, ha identificado el temor al resultado: “Principalmente, la posibilidad de dolor y el miedo a que les encontremos algo”. Desde su práctica médica, Barajas Teja afirmó que ha observado una disminución en las mujeres que se presentan a estos estudios desde la pandemia, aunque no proporcionó cifras para dimensionarla. Sostuvo que los servicios de diagnóstico podrían atender a más personas: “El problema es que estamos subutilizados. Las mujeres no acuden a los estudios”. Para quienes requieren una revisión, la Secretaría de Salud informó que pueden acercarse al Dedicam para estudios de detección, mientras que la consulta de oncología se ofrece en el Hospital General. La dependencia no precisó los costos de atención ni los tiempos actuales entre una mastografía sospechosa, la biopsia y el inicio del tratamiento. Barajas Teja explicó que la mastografía utiliza rayos X, mientras que el ultrasonido obtiene imágenes mediante ondas de sonido y puede complementar el estudio. Recomendó comenzar las mastografías a partir de los 40 años y señaló que los antecedentes familiares requieren una valoración para determinar si es necesario iniciar las revisiones desde edades más tempranas. En mujeres menores de 40 años que presentan cambios en las mamas, el especialista indicó que suele utilizar primero el ultrasonido y decidir después si hacen falta otras pruebas. También pidió conservar y llevar los estudios anteriores a cada revisión, porque comparar las imágenes ayuda a identificar cambios. Una imagen sospechosa no equivale por sí sola a un diagnóstico de cáncer, aclaró el radiólogo. Detalló que, cuando una lesión requiere biopsia, un patólogo analiza la muestra de tejido para determinar su naturaleza. “Nosotros sospechamos, ellos diagnostican y el oncólogo es el que trata”, explicó sobre la participación de cada especialista. Señaló que las opciones de cirugía dependen tanto de la enfermedad como de los recursos y el personal disponibles en el centro de atención. Explicó que, en algunas pacientes, un marcaje permite al cirujano localizar y retirar el área del tumor; este procedimiento puede formar parte de una cirugía conservadora, cuya viabilidad debe valorar el equipo tratante. Más allá de las campañas de octubre, el médico planteó que las mujeres necesitan reservar tiempo para sus revisiones y que sus familias pueden apoyarlas en esa decisión. Al finalizar la entrevista, pidió involucrar también a los hombres en el cuidado de sus madres, hermanas y otras familiares, para que la búsqueda de atención no recaiga únicamente en ellas. (Ivonne Portillo / El Diario)
