Ciudad Juárez.- Con lágrimas que recorren su rostro una y otra vez, la madre de Brenda Liliana, quien murió por complicaciones tras una cirugía plástica en el abdomen, acusó que el deceso derivó de una negligencia médica por parte del médico que la operó.

“(El doctor) Quería que se muriera para acabar ya con todo”, aseveró en entrevista Carmen Aguilera, quien recordó que la última intervención no se la cobró el médico Ángel Álvarez Regil, de la clínica Juárez Lazer, porque quería limpiar su conciencia.

La madre cuestionó por qué no se detuvo el cirujano plástico de seguirla interviniendo, debido a que el primer procedimiento lo realizó en el 2022 y desde entonces no quedó bien, y continuó realizándole más operaciones en los años 2023, 2024 y 2025, hasta la última el pasado 9 de septiembre de este 2026.

“Fue negligencia médica porque ella podía estar viva”, sentenció Aguilera mientras sostenía con firmeza una carta póstuma que dejó su hija, Brenda Liliana Miranda Aguilera, de 39 años, en la que expuso su peregrinaje para recuperar su salud.

Miranda Aguilera murió la noche del 7 de octubre pasado por una tromboembolia pulmonar, de acuerdo con la causa de muerte dada a conocer por la Fiscalía General del Estado (FGE), luego de haberse sometido a una abdominoplastia.

La paciente había estado presentando taquicardias posteriores a la última intervención. Su madre refirió que el lunes 5 de octubre la llevaron con el médico Álvarez Regil a la clínica ubicada en la avenida Pedro Rosales de León, pero su hija salió sin siquiera una receta.

Aguilera consideró que en aquel momento le pudo haber puesto alguna inyección con antibiótico contra la infección que era evidente, pero no hizo nada.

“Sí quiero justicia”, clamó la madre, pero su esperanza es mínima porque prevé que su caso quedará archivado en las cajas de la Fiscalía General del Estado como tantos otros de mujeres víctimas en Ciudad Juárez.

Sin embargo, la mujer de 60 años no se resigna a que este caso quede olvidado. Recalcó que era notorio que después de la última operación realizada el 9 de septiembre pasado necesitaba ayuda médica urgente.

Sus brazos fueron los que sostuvieron por última vez a Brenda Liliana, luego de llevarla a un consultorio particular del sector poniente durante la tarde-noche del 7 de octubre, dos días después de haber acudido con el cirujano plástico a una revisión.

Pretendían llevarla a un hospital del IMSS por ser derechohabiente, pero no alcanzaron. El galeno particular que la atendió les sugirió internarla de inmediato, por lo que solicitaron una ambulancia, pero en la desesperación por el tiempo que tardaría en llegar optaron por trasladarla en su automóvil particular.

Al salir del consultorio, Brenda Liliana se desvaneció cuando su madre intentaba ayudarla a sentarse en el asiento trasero del vehículo que era conducido por su padre, quien presenta complicaciones por diabetes y quien labora en Parques y Jardines del Municipio.

Se resistía a que su hija hubiera fallecido y continuaron con el recorrido, pero la ambulancia los alcanzó y los paramédicos confirmaron que ya no contaba con signos vitales.

La mujer mostró teléfonos que le anotaron en la Fiscalía General del Estado luego de ser entregado el cuerpo de su hija, pero no le contestan. “¿A qué autoridad me tengo que dirigir?”, reclamó.

Incluso refirió que personal de la Fiscalía le comentó que viviera su duelo y que después se comunicara porque iba a ser un proceso largo. También le dieron números para programar una cita para terapia, pero se pregunta para qué le sirve en este momento.

La madre hizo un llamado a otras mujeres que hayan acudido con el mismo cirujano plástico y que hayan tenido una mala experiencia, para que aporten evidencias y la apoyen a obtener justicia.

Brenda Liliana quería ser cremada, pero no se pudo cumplir su voluntad porque la Fiscalía General del Estado abrió una carpeta de investigación. Aguilera comentó que le indicaron en la dependencia que el caso quedaría abierto, pero que llevará al menos unos tres años.

La vocería de la FGE informó que la investigación está en proceso para determinar si existe la comisión de un delito.

‘Pierden su vida por algo estético’

“No caigan más mujeres así, pierden su vida por algo estético”, es el mensaje que dio a quienes pretenden realizarse una cirugía plástica.

Su temor es que el médico Álvarez Regil se ampare y evada la justicia porque, señaló, cuenta con los recursos económicos para hacerlo. “El señor tiene el poder, yo no tengo nada”, lamentó y recordó que en México existe corrupción. “El señor no ha dado la cara”.

“Yo lo único que tengo es lo que me dejó (su hija), las fotografías, la carta”.

Se preguntó cómo obtendrá justicia si carece de un abogado y de recursos para pagarlo. “Yo estoy hablando a lo que mi corazón siente como madre”, anotó.

Desde su punto de vista, su hija, quien era contadora, no necesitaba hacerse nada estético, ya que incluso era deportista y se cuidaba, pero cayó en una depresión porque hace unos 12 años tuvo un accidente en una motocicleta y perdió su brazo izquierdo, y no pudo colocarse una prótesis por diversos factores, por lo que después se enfocó en su abdomen.

Pero desde la primera intervención realizada en el 2022 no quedó bien y continuó realizándose procedimientos con Álvarez Regil para hacer correcciones.

Mientras continúa rezándole el rosario a su hija, a quien recordó como una mujer trabajadora que procuraba a su hija de 17 años, Aguilera ha tratado de comunicarse a los teléfonos que le dieron en la FGE, pero no ha tenido éxito.

“Me dieron información, un montón de números de teléfono y todo, pero si no contestan, me tienen en la lista de espera, ¿cómo le voy a hacer?. Yo pienso que todo esto va a quedar así”, dijo con pesar.

En los últimos días Brenda Liliana había dejado de comer.

En una de las pláticas que tuvo con su hija, le preguntó por qué el médico la seguía interviniendo. “Madre, es que ya esta última ya voy a quedar bien y ya no me va a cobrar”, le respondió Brenda Liliana.

“Le digo: ‘¿qué te va a cobrar hija de mi vida si ya le entregaste todo tu dinero? ¿Ya qué te va a sacar hija? Perdiste tu trabajo a consecuencia de eso”.

La última vez que la llevaron con Álvarez Regil incluso le proporcionaron una silla de ruedas porque batallaba para caminar, lo cual debió quedar grabado por las cámaras y consideró que puede ser una evidencia, además de testigos.

En aquella ocasión salió muy rápido de la consulta. “Supuestamente el doctor la iba a revisar”.

Desde su punto de vista, el médico ya quería que su hija pereciera para concluir con todo lo que implicaba su caso. “Se quiso limpiar su conciencia, no cobrándole esta última (operación)”, sostuvo.

Consideró que le debió haber dicho que ya no podía hacerle una cirugía más.

Al acudir el 5 de octubre a Juárez Lazer, dos días antes de fallecer, Brenda Liliana comentó a su familia que le diagnosticaron taquicardia.

Álvarez Regil, según la madre de la paciente, le comentó que se comunicara a la clínica el miércoles para darle una cita el jueves. “Ahí tengo la llamada donde ella le habla al doctor, que le dijo ‘no, ven el jueves’”.

Esa noche del 7 de octubre, poco después de las 17:00 horas la llevaron con el médico más cercano a su vivienda porque empeoró. “Ella no se podía estirar, caminaba encorvada”, refirió.

‘Cayó como un parpadeo’

“Cuando ya íbamos saliendo para el lado de la calle para subirnos al carro, ella se desvaneció”, expresó con un nudo en la garganta. “Ella cayó inmediatamente toda morada, como un parpadeo, ella cayó muerta”.

Aguilera quería que se levantara y aunque el médico particular salió para intentar darle resucitación, fue imposible.

La subieron al vehículo aun así porque su mamá no perdía la esperanza de que continuara respirando. “A lo mejor sí está viva”, se decía.

Uno de los momentos en que empeoró la salud de Brenda Liliana, comentó Aguilera, fue cuando en la clínica Juárez Lazer la metieron a la cámara hiperbárica.

“Empeoró horrible, fue más feo, fue algo increíble, algo como un quemado tremendo, pues ella cayó más en depresión”. Y la paciente le reclamó al médico que había quedado peor.

Para Aguilera, su hija no necesitaba hacerse ninguna cirugía plástica, y se lo decía, porque cuidaba su salud y hacía ejercicio.

La mujer cree que su hija supo del cirujano plástico porque ella trabajaba anteriormente como secretaria de un galeno de Poliplaza Médica, en cuyo terreno se ubica de manera exterior la clínica de Álvarez Regil.

—¿Considera que hubo negligencia?, se le preguntó.

“Sí, fue negligencia médica”, respondió con seguridad.

“Él lo que quería era que muriera ya, ella estaba sola ¿quién iba a hablar por ella? Un caso más enterrado”.

Durante las últimas semanas, Brenda Liliana dormía prácticamente sentada. “Ella ya no se pudo componer, ella no iba mejorando, iba empeorando”.

La mujer quiere que su hija tenga justicia, aunque recordó que anteriormente tuvo una mala experiencia, ya que una casa que rentaba fue saqueada y destruida y pese a que presentó una denuncia, sólo la trajeron a vueltas y perdió el inmueble.

Al último le dijeron que tenían cajas y cajas de denuncias y que el caso no prosperaría. “Que no quede en caja, archivado ahí como todos los papeles, como todos los casos, como todas las muertes que ha habido, entonces yo no quiero que mi hija sea una más”, clamó.

La madre teme también por su seguridad porque carece de recursos para defenderse legalmente. “Yo no tengo nada, nadie quien me apoye, me ayude, más que mi dolor tan grande que tengo”.

Aguilera irrumpió en llanto al exponer que su hija podría seguir con ellos. “¿Por qué se ensañó ese doctor? ¿Por qué se ensañó con mi hija?”.

Y luego se le vino a la mente el último aliento de Brenda Liliana. “Se me desvaneció en mis manos, sin pensar que ya iba a fallecer”, externó, al tiempo que cuestionó con qué autoridad tendría que dirigirse para que la auxilie en este proceso.

Aunque la FGE abrió una investigación, su propósito es presentar una denuncia formal ante otras instancias.

“No quiero que se quede así”, sentenció. “Yo lo que quiero es que hablen con el doctor, lo agarren y en su cara le digan ‘¿por qué lo hiciste? ¿Por qué lo hiciste así?”.

Los restos de Brenda Liliana descansan en el panteón municipal de la colonia Chaveña.

La madre también hizo un llamado a otras jóvenes para que no vivan una experiencia como la de su hija. “Pierden su vida por algo estético, dejan este dolor a la familia, los hijos y todo, por algo que no tiene valor, algo estético, si con sólo el ejercicio pueden”, expuso. “Nomás a hacer rico al doctor y acabar con su vida y dejar a la familia con tanto dolor”, anotó quien padece de artritis reumatoide.

En la casa donde vivía Brenda Liliana se escuchan constantes ladridos. Provienen de “Chisca”, “Coco” y “Güero”, que eran de ella. “La extrañan, eran su distracción”, compartió la madre.