Sean Barbabella, médico de Trump, dijo en un comunicado el lunes que el presidente estaba utilizando una crema medicada como tratamiento “preventivo” para la afección cutánea, que se veía extenderse sobre el cuello de su camisa detrás de la oreja derecha. Barbabella no dijo cuál era la afección cutánea ni qué medicación tomaba Trump.
“El presidente Trump está utilizando una crema muy común en el lado derecho del cuello, la cual es un tratamiento preventivo para la piel, prescrito por el médico de la Casa Blanca”, decía el comunicado. “El presidente va a utilizar este tratamiento durante una semana, y se espera que el enrojecimiento dure unas semanas”.
Trump, el presidente de más edad en jurar el cargo, se ha enfrentado al escrutinio público sobre su salud, impulsado por las señales de fatiga durante su primer año de vuelta a la presidencia y la falta de claridad de sus médicos y ayudantes sobre su condición.
En el último año, por ejemplo, se ha visto a Trump con frecuentes hematomas visibles en las manos. Cuando le aparecieron en la mano derecha, los funcionarios de la Casa Blanca dijeron que se debían a su apretón de manos al saludar, y Trump, de 79 años, empezó a disimularlos con maquillaje. El mes pasado, cuando le apareció un hematoma en la mano izquierda, Trump dijo que se debía a que se había golpeado con una mesa y estaba tomando aspirinas.
A Trump también se le han observado frecuentes hinchazones en las piernas, que los médicos y ayudantes del presidente han explicado que son consecuencia de una insuficiencia venosa crónica, enfermedad que se produce cuando las venas tienen problemas para transportar la sangre de vuelta al corazón.
Durante más de una década, Trump, sus médicos y sus ayudantes con frecuencia han emitido declaraciones escuetas, vagas o halagüeñas sobre el estado físico y de salud del presidente. Harold Bornstein, médico personal de Trump desde hace mucho tiempo, declaró a finales de 2015 que Trump sería “el individuo más sano jamás elegido para la presidencia”. Ronny L. Jackson, médico de Trump en la Casa Blanca, afirmó en 2018 que, de haber llevado una dieta mejor, Trump podría haber alcanzado los 200 años.
Los críticos de Trump han especulado sobre su salud durante todo el tiempo que lleva en la política nacional y, a su vez, Trump con frecuencia se ha negado a explicar cuándo y por qué ha buscado atención médica, ya sea que padeciera de covid o se sometía a procedimientos rutinarios.
Por ejemplo, cuando Trump volvió a la campaña electoral de cara a las elecciones de 2024, su médico emitió un adulador pero vago informe de salud de una sola página que no incluía ni siquiera detalles básicos como el peso de Trump, su presión arterial, sus niveles de colesterol o cualquier medicación recetada. Finalmente, Trump se negó a hacer públicos muchos de sus historiales médicos básicos antes de las elecciones.
En un episodio especialmente crítico, Trump enfermó gravemente de COVID-19 en octubre de 2020. En aquel momento, su pronóstico llegó a ser tan preocupante que los funcionarios creyeron que sería necesario conectarlo a un respirador artificial. Pero los detalles de la gravedad de su estado no se hicieron públicos hasta después de que dejara el cargo, en enero de 2021. Los médicos de Trump reconocieron que habían dado una imagen demasiado optimista de su enfermedad.
