Brownsville, Estados Unidos.- La captura enero pasado del niño Liam Conejo, de 5 años, y su padre ecuatoriano Adrián a manos de agentes migratorios del ICE en Minneapolis y su traslado a un centro de detención próximo a la ciudad texana de San Antonio indignó a la opinión pública estadounidense y llevó a una movilización que concluyó con la liberación de ambos.
El caso evidenció una realidad más dramática: el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ha puesto en funcionamiento múltiples instalaciones para mantener detenidos a migrantes y el sur de Texas se ha convertido en una zona central para esta red que ha desplegado la Administración de Donald Trump.
Más dramáticas aún son las denuncias sobre la improvisación de los llamados "Centros de Procesamiento de Migrantes", donde familias con niños han padecido brotes de sarampión y otras enfermedades ante la reclusión que se llega a extender por varios meses, cuando debería ser de máximo 20 días. El centro de Dilley, donde fueron confinados Liam y su padre -liberados en febrero-, forma parte de esta red de al menos 10 instalaciones que van de San Antonio a Brownsville pasando por Laredo y llegando a la turística Isla del Padre.Este sitio había sido cerrado durante la Administración del Presidente demócrata Joe Biden, pero en abril pasado fue reabierto y está manejado por la empresa privada CoreCivic, cuyo manejo ha sido tan cuestionado que se han registrado manifestaciones de los migrantes detenidos.
Desde su reapertura, reportó The New York Times, más de 3 mil 500 personas, principalmente niños y sus padres, han pasado por Dilley, donde la atención médica ha sido abiertamente criticada. En el centro se han registrado casos graves, como el de la bebé Amalia, de 18 meses y con ciudadanía mexicana, que debió ser hospitalizada en febrero entre denuncias de sus padres venezolanos de que estuvo a punto de morir, sin medicinas ni alimentación suplementaria, pese a padecer una agresiva infección respiratoria por Covid-19. En los últimos días de febrero se conoció el caso de Juan Nicolás, un bebé de 2 meses que sufría de bronquitis, y nuevamente se acusó una falta de atención médica. El lactante y su madre fueron deportados a México tras la denuncia pública de maltrato. Dilley no es el único sitio polémico y, por ejemplo, el centro de Puerto Isabel, ubicado en Los Fresnos, entre la Isla del Padre y Brownsville, ya fue escenario de una manifestación en su interior por las condiciones de confinamiento. El Departamento de Seguridad Nacional ha rechazado que se niegue tratamiento médico oportuno a los detenidos por agentes del ICE y ha defendió al centro de Dilley y el resto que tiene por todo Estados Unidos.
