NUEVA YORK— Agentes armados del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas se presentaron el lunes a terminales de algunos de los aeropuertos más concurridos de Estados Unidos y se ubicaron cerca de las filas y puntos de control de seguridad después de que el presidente Donald Trump anunció el despliegue para asistir a la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA, por sus siglas en inglés), durante un cierre parcial del gobierno que ha afectado los viajes aéreos en todo el país.
Los agentes no estaban realizando arrestos ni revisando a pasajeros. El gobierno federal señaló a grandes rasgos que su función es complementaria a la del personal de la TSA en ciertos aeropuertos. Pero después de un año de intensos operativos migratorios y protestas en distintas ciudades del país, la presencia de los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por sus iniciales en inglés) en los puntos de control aeroportuarios ha inquietado a algunos viajeros y ha planteado nuevas preguntas sobre hasta dónde podría extenderse su presencia.
Periodistas de The Associated Press observaron el lunes a agentes del ICE en terminales y cerca de las largas filas de pasajeros en el Aeropuerto Internacional Hartsfield–Jackson de Atlanta, el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy en Nueva York, el Aeropuerto Internacional Newark Liberty en Nueva Jersey, el Aeropuerto Intercontinental George Bush en Houston y el Aeropuerto Internacional Louis Armstrong a las afueras de Nueva Orleans. Algunos otros aeropuertos —incluidos el Sky Harbor International de Phoenix y el Aeropuerto William P. Hobby en Houston— también confirmaron la presencia del ICE.
Los agentes federales son una presencia habitual en los aeropuertos internacionales, donde elementos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus iniciales en inglés) revisan a los viajeros que llegan y los agentes de la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI, por sus siglas en inglés) se encargan de complejas investigaciones penales relacionadas con actividad transfronteriza. Pero rara vez se observa a agentes de inmigración en puntos de control de la TSA.
Estancamiento en Washington
Cientos de miles de empleados de Seguridad Nacional, incluidos los de la TSA, han trabajado sin goce de sueldo desde que el Congreso no renovó el financiamiento del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) el mes pasado.
El financiamiento del Departamento venció el 14 de febrero, después de que los demócratas se negaron a destinar fondos para el ICE y la CBP a menos de que realicen cambios en sus operaciones tras la muerte de los manifestantes Alex Pretti y Renee Good en Minneapolis. Pero el estancamiento se profundizó cuando Trump rechazó la oferta más reciente —de su propio partido— tras un fin de semana de negociaciones.
El personal de la Casa Blanca le planteó a Trump la idea de financiar al DHS, excepto las operaciones de inmigración en torno a las cuales gira la disputa, según una persona al tanto de la situación y a la que se le concedió el anonimato a fin de discutir sobre las negociaciones.
Aun así, Trump rechazó el plan y más tarde el domingo intensificó sus demandas para que los senadores también aprueben la llamada Ley SAVE America, una estricta propuesta electoral de prueba de ciudadanía que esencialmente no tiene ninguna posibilidad en el Congreso.
La Casa Blanca rechazó el lunes una solicitud de la principal negociadora demócrata, la senadora Patty Murray, para reunirse y continuar el diálogo, según otra persona a la que se le concedió el anonimato a cambio de revelar el contenido de las conversaciones.
Los demócratas continúan exigiendo cambios importantes en las operaciones federales de inmigración —incluidos en la política que obligarían a los agentes del ICE a obtener la orden de un juez antes de entrar por la fuerza en los domicilios, la prohibición a llevar el rostro cubierto y el requerimiento de identificación clara en los uniformes.
A diferencia de muchos operativos migratorios recientes en ciudades del país, donde los agentes federales a menudo llevan el rostro cubierto, la gran mayoría de los agentes del ICE que se presentaron el lunes en los aeropuertos llevaban el rostro descubierto, luego de una instrucción previa del mandatario.
Más tensiones
Algunos temen que el despliegue de agentes federales de inmigración intensifique las tensiones. Líderes sindicales que representan a trabajadores de la aviación subrayaron que los agentes del ICE no tienen la misma capacitación y pericia que el personal de la TSA, y que la presencia de agentes federales de inmigración también podría inquietar a algunos viajeros.
Everett Kelley, presidente nacional de la American Federation of Government Employees—que representa a los agentes de la TSA— dijo en un comunicado que sus miembros “merecen que se les pague, no que se les reemplace por agentes armados no capacitados que ya han demostrado lo peligrosos que pueden ser”.
Aún está por verse si el ICE tendrá un papel más amplio más allá de vigilar las filas y patrullar terminales. Trump afirmó el domingo que ordenaría el despliegue de agentes federales de inmigración a los aeropuertos para ayudar a la TSA con la vigilancia de salidas o revisando las identificaciones de los pasajeros. El mandatario ha insinuado desde entonces que también podría desplegar a la Guardia Nacional en aeropuertos.
El ICE y la TSA han estado “trabajando muy bien juntos, hasta ahora”, dijo Trump en una mesa redonda de seguridad pública el lunes en Memphis Aun así, dijo que “sacaría a la Guardia Nacional” si se necesita más personal.
Los largos tiempos de espera persistían el lunes en algunos aeropuertos.
El aeropuerto de Atlanta, por ejemplo, seguía instando a los pasajeros a asistir con al menos cuatro horas de anticipación, tanto para vuelos nacionales como internacionales. La fila de registro de pasajeros era tan larga el lunes que se extendía desde el área de revisión de la TSA hasta el atrio, atravesando la zona de reclamo de equipaje y hasta cruzar las puertas de entrada. Pero no se vio a los agentes del ICE revisando identificaciones ni interactuando con pasajeros.
“Puede que pierda mi vuelo que sale en una hora”, dijo Jeffrey Lewis, quien esperaba en la fila con la esperanza de abordar su vuelo hacia Phoenix. “Creo que el gobierno está lleno de tonterías”.
Más allá de las operaciones de la TSA, muchos viajeros en la Costa Este enfrentaron interrupciones adicionales después de que la noche del domingo dos personas perdieron la vida y decenas resultaron heridas por una colisión en la pista del Aeropuerto LaGuardia de Nueva York. LaGuardia fue cerrado temporalmente y el tráfico aéreo fue desviado durante buena parte del lunes.
Trabajadores de la TSA han estado trabajando sin goce de sueldo
Después de varias semanas sin recibir sus cheques, muchos agentes de la TSA se han reportado enfermos —o incluso han renunciado a sus trabajos— a medida que se acumulan las presiones financieras. La falta de personal ha obligado a algunos aeropuertos a cerrar ocasionalmente algunos puntos de control.
Las tasas de ausencias de personal de la TSA aumentaron durante el fin de semana. A nivel nacional, el 11,8% de los agentes de la TSA se ausentó del trabajo el domingo —la tasa más elevada en lo que va del cierre— con la ausencia de 3.450 agentes, según el DHS. Más de 400 agentes han renunciado durante el cierre, indicó la agencia.
Algunos han acusado al gobierno de usar a los trabajadores de la TSA como peones en la actual disputa presupuestaria. Y los sindicatos en el sector de aviación han planteado preocupaciones adicionales de seguridad a la luz del despliegue de agentes federales de inmigración.
“La más reciente amenaza de invasión del ICE en los aeropuertos es otra distracción de las soluciones que protegen a los estadounidenses”, dijo el domingo una coalición de sindicatos que representan a trabajadores de aviación —incluida la Association of Flight Attendants-CWA y la International Association of Machinists and Aerospace Workers. Los agentes de seguridad en el transporte “no pueden simplemente ser reemplazados” por agentes federales de inmigración, señalaron, y añadieron que la presencia del ICE y los posibles intentos de interrogar a pasajeros sobre su estatus migratorio también podría “distraerlos de garantizar la seguridad aeroportuaria”.
Los sindicatos pidieron que se pague de inmediato a los trabajadores de la TSA, señalando que, en contraste, los agentes del ICE son algunos de los elementos del DHS que han seguido percibiendo un salario mientras se prolonga el cierre de gobierno.
Si bien el financiamiento de rutina que se utiliza para pagar a los agentes de la TSA ha vencido, el ICE y otras operaciones migratorias reciben financian gracias al proyecto de recortes fiscales que se convirtió en ley el año pasado. La medida aportó miles de millones de dólares adicionales al presupuesto del DHS para detención y deportación de inmigrantes.

