Cuando se propagó la noticia de que el Papa Francisco había utilizado un término ofensivo anti-homosexual al hablar con obispos italianos en una conferencia del mes pasado, muchos católicos se quedaron impactados y perplejos.

¿Cómo es que un Papa que ha sido conocido por su apertura y aceptación de las personas LGBTQ haya utilizado un insulto homofóbico y haya advertido a los prelados acerca de admitir hombres homosexuales en los seminarios?

Aunque la pregunta y la aparente inconsistencia del mensaje del Papa Francisco refleja profundas contradicciones y tensiones que dejan de manifiesto la relación con la homosexualidad de la Iglesia Católica Romana y el Papa Francisco.

La iglesia mantiene que “las tendencias homosexuales” son “intrínsecamente desordenadas”.

Cuando se trata de la ordenación, los lineamientos de la iglesia establecen que las personas con tendencias homosexuales no deben ser sacerdotes.

Aunque la ordenación ha sido desde hace tiempo un refugio para hombres católicos homosexuales, de acuerdo a investigadores y sacerdotes, que dicen que por lo menos miles de clérigos son homosexuales, aunque unos cuantos han dado a conocer su orientación sexual debido al estigma que tiene en la iglesia.

Aunque anteriormente todas esas contradicciones fueron sofocadas por un aura de tabú, los recientes comentarios de Francisco las han dejado al descubierto.

El tema está cubierto por prejuicios de hace tiempo y la crisis de abuso sexual que surgió hace dos décadas, la cual alentó las acusaciones de algunos obispos y medios conservadores de la iglesia de que la homosexualidad era la culpable, aun cuando estudios han encontrado repetidamente que no existe ninguna conexión entre ser homosexual y el abuso de menores.

A pesar de la evolución de la sociedad, y el que Francisco haya adoptado una estrategia más progresista, las enseñanzas de la iglesia describen la homosexualidad como una desviación y han utilizado ese punto de vista en las regulaciones y restricciones que los críticos aseguran perpetúan un panorama generalizado homofóbico y han impulsado las tensiones.

“Hasta que ellos cambien la ley y mientras la homosexualidad siga siendo considerada como una desviación y una enfermedad, nada cambiará bajo la cúpula de San Pedro”, comentó Luciano Tirinnanzi, quien escribió un libro acerca de personas LGBTQ y la iglesia.

Aunque la presencia de los clérigos homosexuales ha sido una constante a través de la historia.  Hay casos documentados que datan del siglo 16 de prelados que fueron acusados de realizar actos homosexuales y fueron asesinados.

También abundan los registros de sacerdotes y hasta Cardenales y Papas que tuvieron relaciones con mujeres y hasta tuvieron hijos.

Académicos y prelados que promueven los derechos LGBTQ dijeron que para los hombres homosexuales católicos, el convertirse en sacerdote desde hace tiempo ha sido considerado como una manera de neutralizar y superar el estigma asociado con su orientación sexual y tal vez suprimirlo a través del celibato.

Es difícil saber exactamente cuántos sacerdotes son homosexuales, ya que no existen estadísticas confiables, pero en Estados Unidos, los homosexuales representan probablemente por lo menos el 30 al 40 por ciento del clérigo católico estadounidense, de acuerdo a docenas de estimaciones de investigadores y sacerdotes homosexuales que fueron recopiladas por The New York Times.

Algunos sacerdotes y activistas dicen que ese número se acerca más al 75 por ciento.

“La Iglesia Católica no podría operar sin sus sacerdotes homosexuales. Es un hecho simple”, comentó Francis DeBernardo, director ejecutivo de Nuevas Maneras de Ministerio, un grupo con sede en Maryland que apoya a los homosexuales católicos.

Aunque también hay algo con lo que muchos en la iglesia se sienten incómodos.

El mes pasado, Francisco dijo que ya había mucha homosexualidad, aunque utilizó una palabra peyorativa para describirlo, de acuerdo a dos obispos que asistieron a la conferencia y confirmaron los reportes de los medios de comunicación italianos que provocó una apología del Vaticano.

Cuando les preguntaron acerca de que Francisco haya utilizado ese insulto, los obispos culparon al estilo relajado y colorido de conversar del Papa.

“Cuando habla utiliza términos que son una mezcla de español, argentino e italiano”, dijo.

A pesar del sorprendente uso del insulto, no es la primera vez que Francisco ha reflexionado sobre la oposición de la iglesia para que ningún hombre homosexual entre al ministerio.

Aunque ha reconocido que muchos sacerdotes homosexuales son buenas personas y han logrado la santidad, Francisco ha expresado repetidas veces su preocupación de que los candidatos homosexuales al sacerdocio puedan terminar teniendo relaciones y viviendo una doble vida.

Algunos clérigos han dicho que el mensaje de Francisco ha generado confusión.

“Él necesita aclarar su mensaje un poco mejor porque es confuso. No ayuda a la situación sino que la convierte en un problema”.

La Conferencia de Obispos Italianos ha adoptado nuevas reglas relacionadas específicamente con la ordenación de sacerdotes homosexuales en Italia.  Las reglas están esperando ser aprobadas por el Vaticano y no se han hecho públicas.

Francisco debe lograr un delicado equilibrio entre un mensaje de apertura e inclusión y a la vez reconocer que hay más conservadores en la iglesia que siguen teniendo una firme postura anti-homosexual.