KABUL (AP) — Afganistán informó que sus conversaciones con Pakistán celebradas en China para detener los combates transfronterizos han sido constructivas.
Las conversaciones comenzaron la semana pasada en la ciudad china occidental de Urumqi tras una invitación de China, en un esfuerzo por detener el conflicto que empezó entre ambos países en febrero y que ha dejado cientos de muertos. Pakistán, que declaró estar en “guerra abierta” con su vecino, también ha llevado a cabo ataques aéreos dentro de Afganistán, incluso en la capital, Kabul.
La oficina de las Naciones Unidas para la coordinación de asuntos humanitarios en Afganistán publicó en X que el conflicto había desplazado en total a 94.000 personas, mientras que 100.000 personas en dos distritos afganos cerca de la frontera han quedado completamente incomunicadas por los combates desde febrero.
El conflicto ha alarmado a la comunidad internacional, en particular porque se trata de una zona donde otras organizaciones armadas, entre ellas Al Qaeda y el grupo Estado Islámico, aún mantienen presencia.
El ministro de Relaciones Exteriores de Afganistán, Amir Khan Muttaqi, se reunió con el embajador de China en Afganistán; así lo escribió el martes en X el portavoz adjunto del Ministerio de Relaciones Exteriores afgano, Zia Ahmad Takal, quien agradeció a Beijing por organizar y acoger las conversaciones, y a Arabia Saudí, Turquía, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos por sus esfuerzos de mediación.
“Al señalar que hasta ahora se han llevado a cabo discusiones constructivas, el ministro Muttaqi expresó su esperanza de que interpretaciones menores no obstaculicen el avance de las negociaciones”, escribió Takal.
Ha habido pocas declaraciones oficiales sobre las conversaciones desde que comenzaron el 1 de abril entre delegaciones de nivel intermedio.
Incluso durante las conversaciones, Afganistán acusó a Pakistán de realizar bombardeos a través de su frontera en varias ocasiones, que mataron e hirieron a civiles. Pakistán no ha comentado.
Pakistán acusa con frecuencia a Afganistán de brindar un refugio a combatientes que perpetran ataques mortales dentro de Pakistán, especialmente los talibanes paquistaníes, conocidos como Tarik-e-Talibán-Pakistán o TTP. El grupo es distinto, pero aliado, de los talibanes afganos, que tomaron el control de Afganistán en 2021 tras la caótica retirada de las tropas lideradas por Estados Unidos. Kabul niega la acusación.
Los comandantes militares de Pakistán prometieron continuar las operaciones antiterroristas en curso y eliminar los “refugios de insurgentes” y “el uso del territorio afgano contra Pakistán”.
Las declaraciones se produjeron durante una reunión de los principales comandantes militares presidida por el jefe del Ejército, el mariscal de campo Asim Munir, según un comunicado de las fuerzas armadas.
La reunión revisó el entorno de seguridad interno y externo predominante. El comunicado indicó que “grupos manipulados por terroristas” sometidos a “patrocinadores externos”, junto con sus facilitadores, serían perseguidos y eliminados “sin descanso y sin excepción”.
Los combates recientes, los más graves entre los dos vecinos, comenzaron después de que Afganistán lanzara ataques transfronterizos en respuesta a ataques aéreos paquistaníes dentro de Afganistán. Los enfrentamientos interrumpieron un alto al fuego mediado por Qatar en octubre, después de que combates anteriores mataron a decenas de soldados, civiles y combatientes irregulares.
Un ataque aéreo paquistaní alcanzó un centro de tratamiento de drogas en Kabul el 17 de marzo, lo que, según funcionarios afganos, mató a más de 400 personas. Pakistán negó haber atacado a civiles y afirmó que sus bombardeos fueron contra instalaciones militares.
