El Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, inició el viernes una visita de dos días a España, cuando él y su homólogo español, Pedro Sánchez, se reunieron un día antes de encontrarse con otros líderes, en su mayoría de países pequeños y medianos, preocupados por el destino del orden democrático y el auge de la extrema derecha populista.

Sánchez y Lula han sido contundentes en sus críticas a la decisión de Estados Unidos e Israel de atacar Irán, la cual ha provocado un fuerte aumento de los precios de la energía.

Durante una conferencia de prensa de una hora tras su cumbre, ambos se pronunciaron a favor de la paz, sin mencionar al Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien en el pasado amenazó a ambos con aranceles punitivos.

Lula y Sánchez están entre los pocos líderes progresistas que han resistido un giro hacia la derecha y siguen siendo populares en sus países, mientras defienden acuerdos multilaterales, derechos humanos, protecciones ambientales e igualdad de género, todos ellos temas que Trump, el vecino de Lula en Argentina, Javier Milei, y la extrema derecha europea consideran anatema.

Las reuniones se producen en medio de una intensa semana para Sánchez, quien acaba de regresar de reunirse con el Presidente chino, Xi Jinping, en su cuarto viaje a Beijing en poco más de tres años.

En su reunión, realizada en un antiguo palacio real en Barcelona, Lula y Sánchez, junto con ministros de sus gabinetes, firmaron 15 acuerdos que abarcan desde comercio y conexiones satelitales hasta la explotación de tierras raras indispensables para la industria.

Su encuentro bilateral fue el preludio de la doble jornada de reuniones del sábado, cuando Lula y Sánchez dialoguen con otros líderes en un amplio centro de conferencias en la segunda ciudad más importante de España.

"Brasil y España están codo con codo en las trincheras", afirmó Lula. "Somos un ejemplo de que es posible encontrar soluciones a los problemas sin ceder a las promesas vacías del extremismo".

En esa línea, Lula señaló que el objetivo del sábado era debatir cómo "la democracia debe ir más allá de solo votar y aportar beneficios reales a la vida de las personas".

El primer encuentro del sábado es la IV Reunión en Defensa de la Democracia. El evento fue impulsado por Brasil y España en 2024 como un foro para intercambiar ideas destinadas a combatir el "extremismo, la polarización y la desinformación" que socavan la democracia participativa, según los organizadores. Las dos primeras ediciones de este evento se celebraron en las Naciones Unidas y la anterior tuvo lugar en Santiago de Chile el año pasado.

Esta edición contará con la presencia del presidente del Consejo Europeo, António Costa, la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, el Mandatario de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, el de Colombia, Gustavo Petro, y los líderes de otros países, desde Uruguay y Lituania hasta Ghana y Albania.