La OPEP, una coalición de una decena de exportadores de petróleo, ha establecido los precios a través de cuotas para sus miembros y aliados. Pero el poder de la organización ha disminuido en los últimos años al dispararse la producción de los países no miembros, principalmente Estados Unidos.
Antes de la guerra en Irán, los Emiratos eran uno de los mayores productores de la OPEP, después de Arabia Saudita, Irak e Irán, y el país bombeaba unos 3,6 millones de barriles diarios de petróleo, es decir, alrededor del 3 por ciento del suministro mundial.
Su salida de la OPEP significa poco para los precios del petróleo por el momento, ya que la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán ha obligado a los productores del golfo Pérsico a reducir drásticamente la producción. Pero a largo plazo, la medida podría contribuir a una mayor volatilidad, ya que menos petróleo estará sujeto a controles de producción.
Los países de la OPEP suministraban más de una cuarta parte del petróleo mundial antes de la guerra. Rusia y otros países también se coordinan con la OPEP a través de una agrupación conocida como OPEP+.
Las autoridades emiratíes llevaban tiempo barajando la idea de abandonar el cártel, con quejas de que las cuotas habían restringido injustamente sus exportaciones de petróleo. En una señal de lo repentino de su ruptura con un grupo al que pertenecía desde 1967, los EAU avisaron la medida con menos de una semana de antelación, afirmando que se marcharían el viernes.
Se espera que ahora el país, que se ha propuesto aumentar su capacidad de producción a cinco millones de barriles diarios para 2027, bombee ahora más para servir a sus propios intereses. Esto es, una vez que los buques petroleros puedan reanudar los viajes a través del estrecho de Ormuz, la estrecha vía fluvial que divide Irán de la península arábiga.
El estrecho ha estado prácticamente cerrado desde que comenzó la guerra a finales de febrero. Los Emiratos tienen capacidad para enviar parte del petróleo por el estrecho a través de un oleoducto, pero a pesar de ello el país se vio obligado a reducir la producción de petróleo en más de un tercio en marzo, según la Agencia Internacional de la Energía.
Las autoridades emiratíes decidieron abandonar la OPEP a fin de tener más libertad para satisfacer la demanda de los consumidores, dijo el ministro de Energía del país, Suhail al Mazrouei, en una entrevista con The New York Times.
“El mundo necesita más energía, el mundo necesita más recursos, y los EAU no querían verse limitados por ningún grupo”, dijo Al Mazrouei. Los Emiratos querían marcharse en un momento que causara el mínimo trastorno a los mercados del petróleo, añadió.
“Seguiremos siendo un productor responsable”, dijo Al Mazrouei.
El precio del crudo Brent, la referencia internacional, retrocedió tras el anuncio, pero seguía cotizando más de un 2 por ciento por encima que el lunes. El petróleo ha subido más de un 50 por ciento desde los primeros ataques estadounidense-israelíes contra Irán a finales de febrero y desde el cierre de hecho del estrecho de Ormuz, punto de tránsito de una quinta parte del petróleo mundial.
El anuncio se produjo en medio de enconadas tensiones entre Emiratos y Arabia Saudita, líder de facto del cártel. Antaño estrechos aliados, los dos países del Golfo se han distanciado en los últimos años, y Emiratos ha seguido cada vez más su propio camino en la región, estrechando lazos con Israel y respaldando a un grupo separatista armado en el sur de Yemen.
La guerra con Irán parece haber endurecido esa división, mientras Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos sopesan estrategias divergentes sobre cómo responder a Irán. Emiratos —que alberga una importante base militar estadounidense— se ha enfrentado a miles de ataques iraníes con misiles y aviones no tripulados. Funcionarios emiratíes han manifestado su descontento con la respuesta de las organizaciones multilaterales regionales, como el Consejo de Cooperación del Golfo y la Liga Árabe, insinuando que habrían preferido una postura unificada más dura contra Irán.
“Todos los Estados del Golfo tenían su propia política de contención hacia Irán, y todas esas políticas de contención han fracasado”, dijo Anwar Gargash, alto funcionario emiratí, en un acto celebrado el lunes en Dubái. “Todas nuestras políticas han fracasado estrepitosamente”.
La política petrolera ha sido también, durante años, una fuente clave de tensiones entre Emiratos y Arabia Saudita.
“Mientras Arabia Saudita aspira a sostener los mercados del petróleo durante el próximo siglo, los EAU no sienten tal urgencia”, dijo Bachar el-Halabi, analista principal en Dubái de Argus Media, una empresa de investigación de materias primas. “Como su economía está más diversificada, no necesitan precios altos del petróleo para equilibrar sus presupuestos, lo que les permite priorizar el volumen sobre el sostenimiento de los precios”.
La salida de los Emiratos hará que Arabia Saudita asuma una parte aún mayor de la responsabilidad de gestionar los precios del petróleo una vez que los mercados internacionales acaben por estabilizarse.
“La cuestión es si Arabia Saudita está dispuesta a soportar la mayor parte de la carga de la gestión de los mercados mundiales del petróleo con solo una capacidad limitada de apoyo por parte de muchos otros actores”, dijo Jason Bordoff, director fundador del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia.
La decisión de los Emiratos se produce después de que Angola, Ecuador y Catar abandonaron el cártel en 2024, 2020 y 2019. Pero los EAU son un productor de petróleo mayor que esos países, y su decisión tiene más consecuencias.
Abu Dabi —actual capital de los EAU— ingresó en la OPEP en 1967, varios años antes de que los Emiratos se convirtieran en un país unificado.
“Durante nuestro tiempo en la organización, hicimos importantes contribuciones e incluso mayores sacrificios en beneficio de todos”, dijo la agencia estatal de noticias emiratí en un comunicado. “Sin embargo, ha llegado el momento de centrar nuestros esfuerzos en lo que dicta nuestro interés nacional y nuestro compromiso con nuestros inversores, clientes, socios y mercados energéticos mundiales”.
