Washington.- El Rey Carlos III instó a estadounidenses y británicos a que recurran a su herencia común para defender los valores democráticos, incluidos los controles al Poder Ejecutivo, al tiempo que exhortó a los legisladores norteamericanos a abordar los problemas globales de forma colectiva en una era de divisiones marcadas.

Desde la tribuna del Congreso de Estados Unidos, durante su visita de Estado, el monarca explicó que la Carta Magna, firmada en 1215, sigue siendo una referencia clave para entender cómo funciona la división de poderes en democracias modernas.

"La Sociedad Histórica de la Suprema Corte de Estados Unidos ha calculado que la Carta Magna se cita en al menos 160 casos de la Suprema Corte desde 1789, sobre todo como fundamento del principio de que el Poder Ejecutivo está sujeto a controles y equilibrios", afirmó.

Sus declaraciones se dieron en medio de tensiones entre el Presidente Donald Trump y los poderes Legislativo y Judicial en los Estados Unidos.

Además, instó a Estados Unidos a mantener su liderazgo mundial y a apoyar a la OTAN y a Ucrania, en un discurso notablemente directo para un monarca, en el que exhortó a los estadounidenses a resistir la tentación del aislacionismo.

Carlos III aprovechó su intervención ante una sesión conjunta del Congreso -la primera para un monarca británico en más de tres décadas- para defender la preservación de la alianza entre Reino Unido y Estados Unidos.

El Rey apeló al patrimonio común de ambas naciones, salpicando su discurso con referencias a la cultura, la religión y los principios que motivaron la decisión de Estados Unidos de declarar su independencia hace 250 años.

"Rezo con todo mi corazón para que nuestra alianza continúe defendiendo nuestros valores compartidos, con nuestros socios en Europa y la Commonwealth, y en todo el mundo, y que ignoremos los llamamientos a un mayor ensimismamiento", declaró ante los legisladores reunidos, con el Vicepresidente JD Vance y el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, sentados detrás de él.

El Rey Carlos III ofreció además una valoración optimista de las relaciones anglo-estadounidenses.

"El principio mismo sobre el que se fundó su Congreso fue, a la vez, un desacuerdo fundamental entre nosotros y, al mismo tiempo, un valor democrático compartido que ustedes heredaron de nosotros", dijo. "La nuestra es una alianza nacida de la disputa".

Charles no se refirió directamente a las tensiones actuales entre el Presidente Donald Trump y el Primer Ministro Keir Starmer. El republicano ha menospreciado repetidamente al líder británico , tildándolo de cobarde, y se ha burlado de los portaaviones de Reino Unido, considerándolos meros "juguetes" en comparación con la armada militar estadounidense.

Pero el Rey ofreció una respuesta cortés. Recordó su propio servicio en la Marina Real hace más de medio siglo y reiteró la afirmación de Starmer de que Reino Unido se había comprometido al mayor aumento sostenido del gasto en defensa desde la Guerra Fría.

También rechazó, con mucha delicadeza, los airados ataques de Trump contra los británicos y la OTAN por no haberse sumado a la guerra contra Irán.

"Nuestros lazos de defensa, inteligencia y seguridad están intrínsecamente ligados a través de relaciones que se miden no en años, sino en décadas", afirmó.