Los dirigentes iraníes comenzaron hoy en Teherán los homenajes al fallecido líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, en vísperas del inicio del funeral de Estado que se prolongará durante varios días y que el Gobierno concibe como una demostración de fortaleza política y de respaldo popular, cuatro meses después de su muerte durante los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel que desencadenaron la guerra en Medio Oriente.
Las autoridades esperan entre 15 y 20 millones de asistentes únicamente en la capital iraní para las ceremonias, cuya organización coincide con un frágil alto el fuego entre Teherán y Washington.
El funeral, previsto inicialmente para marzo, fue aplazado debido a la intensificación del conflicto y ahora representa una prueba para la golpeada teocracia iraní, que busca exhibir capacidad de movilización seis meses después de las protestas antigubernamentales y contra el elevado costo de la vida.
El cuerpo de Jamenei, envuelto en la bandera iraní, permanecerá expuesto durante el sábado y el domingo en el recinto de la Gran Mosalá de Teherán, decorado con grandes retratos del líder, banderas negras de luto y estandartes rojos, símbolo del martirio y la venganza.
¿Quiénes han acudido al funeral?
El Presidente Masud Pezeshkian, miembros del Gobierno y altos mandos militares acudieron a rendir homenaje, entre ellos Mohamad Baqer Qalibaf, Presidente del Parlamento, y Ahmad Vahidi, nuevo comandante de los Guardianes de la Revolución, quien apareció en público por primera vez desde el inicio de la guerra.
En contraste, sigue sin confirmarse la presencia de Moytabá Jamenei, hijo y sucesor del fallecido líder supremo.
Presuntamente herido en el ataque que mató a su padre, permanece fuera de la vida pública y únicamente se ha comunicado mediante mensajes escritos.
Las ceremonias contarán con la presencia de dirigentes y funcionarios de una treintena de países, entre ellos el ex Presidente ruso Dmitri Medvédev, el Primer Ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, acompañado por el jefe del Ejército paquistaní, Asim Munir; una delegación china encabezada por He Wei y el Ministro de Exteriores del régimen talibán de Afganistán, Amir Khan Muttaqi. Ningún líder europeo fue invitado.
Junto al féretro de Jamenei también fueron colocados los de varios familiares fallecidos durante el primer día de la guerra, incluida una de sus hijas, un yerno, una nuera y una nieta.
En el recinto predominan mensajes que exaltan su legado y la resistencia frente a Occidente.
Itinerario de los funerales de Alí Jamenei
- Viernes 3 de julio: Comienzan los homenajes oficiales en la Gran Mosalá de Teherán.
- Sábado 4 y domingo 5 de julio: El cuerpo permanecerá expuesto al público en la Gran Mosalá para que los iraníes puedan despedirse del exlíder supremo.
- Lunes 6 de julio: Procesión multitudinaria por las calles de Teherán. Ese día el aeropuerto de la capital permanecerá cerrado y fue declarado festivo nacional.
- Martes 7 de julio: Traslado del féretro a Qom, principal ciudad seminario del islam chiita en Irán, donde se realizarán nuevos homenajes.
- Miércoles 8 de julio: El cuerpo será llevado a Karbala, Irak, para rendir homenaje en el santuario del imán Hussein, uno de los lugares más sagrados para los musulmanes chiitas. Posteriormente regresará a Irán.
- Jueves 9 de julio: Sepelio en Mashhad, ciudad natal de Jamenei, en el santuario del imán Reza, uno de los principales centros de peregrinación del islam chiita.
Las autoridades confían en que la elevada participación refuerce la imagen de unidad nacional, aunque una concentración de tal magnitud también genera preocupación por el riesgo de estampidas, como ocurrió en 1989 durante el funeral del fundador de la República Islámica, el ayatolá Ruhollah Jomeini, cuando una avalancha humana dejó más de una decena de muertos.
¿Quién fue Jamenei?
El ayatolá Ali Jamenei remodeló de manera drástica a Irán durante más de tres décadas convirtiendo a la República Islámica en una potencia regional y llevándola cada vez más a la confrontación con Israel y Estados Unidos.
Jamenei tomó las riendas del país tras la muerte en 1989 del ayatolá Rujolá Jomeini, el fogoso ideólogo que encabezó el derrocamiento del sha e instauró el Gobierno de clérigos musulmanes chiíes. A Jamenei, una figura más gris y con credenciales religiosas más débiles, le correspondió convertir esa visión revolucionaria en un aparato estatal.
Respaldó a una miríada de grupos armados en Medio Oriente, impulsó el programa nuclear de Irán y enfrentó con represiones varios movimientos de protesta.
Aunque sus choques con Estados Unidos e Israel eran una fuente de apoyo en el país, finalmente condujeron a su caída.
Tras la guerra de la década de 1980 con Irak, Jamenei convirtió a la fuerza paramilitar Guardia Revolucionaria en el organismo más importante que apuntalaba su Gobierno. La Guardia se transformó en un coloso militar y empresarial, la fuerza más selecta del país, con presencia en todos los sectores de la economía iraní.
Bajo el mandato de Jamenei, Irán también pasó por completo de la guerra convencional al apoyo de fuerzas aliadas, al construir el "Eje de la resistencia".
Eso incluyó el respaldo al grupo político-paramilitar libanés Hezbolá, que expulsó a Israel del sur de Líbano en 2000 y desde entonces ha combatido repetidamente a las fuerzas israelíes. Irán también ha apoyado a los rebeldes hutíes de Yemen, que en 2014 tomaron la capital del país y se mantuvieron durante más de una década en una guerra empantanada, y al grupo armado palestino Hamás, que ha combatido a Israel en la Franja de Gaza.
Jamenei insistió en el derecho de Irán a un programa nuclear
Durante décadas, el líder restó importancia a las sanciones de la ONU y siguió adelante con el programa nuclear de Irán, que, según Estados Unidos y sus aliados, ocultó un proyecto secreto para construir un arma nuclear hasta 2003.
Jamenei emitió una fetua verbal, o dictamen religioso, según la cual las armas nucleares son contrarias al islam, pero prometió que el país nunca renunciaría a su derecho a desarrollar lo que calificó como un programa pacífico de energía nuclear. En virtud de un acuerdo nuclear establecido en 2015, Irán aceptó reducir drásticamente sus reservas y el enriquecimiento de uranio a cambio del levantamiento de sanciones.
Su Gobierno estuvo marcado por protestas multitudinarias y represiones
La represión política y la tambaleante economía de Irán han alimentado oleadas de protestas cada vez mayores.
En 2009, estallaron protestas cuando la oposición reformista afirmó que la victoria en la reelección del presidente de línea dura Mahmoud Ahmadinejad había sido amañada.
Decenas de personas murieron y cientos fueron detenidas en una ofensiva.
En 2017 estallaron protestas económicas y las manifestaciones se intensificaron en 2019 por un aumento de los precios de la gasolina fijados por el Gobierno.
La represión gubernamental provocó la muerte de más de 300 personas, según activistas.
Las protestas estallaron de nuevo en 2022 por la muerte de Mahsa Amini, una joven detenida por no llevar correctamente el velo.
Más de 500 personas murieron y decenas de miles fueron arrestadas cuando las fuerzas de seguridad arremetieron contra las manifestaciones.
A finales de 2025, estallaron protestas económicas que crecieron hasta convertirse en lo que parecía ser el mayor movimiento de protesta de la historia.
Cientos de miles de personas en todo el país salieron a las calles, exigiendo el fin de la República Islámica.
Los iraníes que no acudirán al funeral de Alí Jamenei
Mientras tanto, algunos, no quieren participar en ceremonias fastuosas con una economía por los suelos o simplemente no se sienten identificados.
Varios iraníes explican por qué no asistirán al funeral del antiguo líder supremo Alí Jamenei.
No está claro qué viene después de Jamenei
La muerte de Jamenei plantea interrogantes sobre el futuro de la República Islámica.
El hijo del difunto líder, el ayatolá Moytabá Jamenei, fue elegido como el próximo líder supremo. Pero se piensa que resultó herido en los ataques en los que murió su padre y no se le ha visto en público.
Cuando Trump inició la guerra actual, instó a los iraníes a "tomar el control de su Gobierno".
Sin embargo, aún no ha habido señales de un levantamiento de ese tipo, ya que los sectores de línea dura se han congregado cada noche en las calles de Teherán.
Lo que ocurra después del entierro del difunto Jamenei puede depender en gran medida de organismos como la Guardia Revolucionaria, que ha demostrado repetidamente su disposición a usar una fuerza abrumadora para mantener el poder.
