Cd. de México.- La aventura no siempre exige alcanzar una cumbre ni caminar durante días con una mochila al hombro. A veces se encuentra entre hileras de vid, al atravesar el cauce de un río alimentado por glaciares o aparece al seguir un antiguo canal de agua abierto en la montaña. Estos rincones invitan a cambiar la rutina por experiencias que se disfrutan en familia, con amigos o en solitario.

MENDOZA, ARGENTINA

Viñedos que se extienden hasta donde alcanza la vista y la Cordillera de los Andes como telón de fondo convierten a Mendoza en una de las grandes capitales del vino en Sudamérica. Luján de Cuyo, Maipú y el Valle de Uco concentran algunas de las bodegas más reconocidas de Argentina.

Las visitas permiten descubrir cómo la altitud, la amplitud térmica y los suelos de origen aluvial influyen en variedades como Malbec, Cabernet Franc y Chardonnay. Degustaciones guiadas, almuerzos maridados, recorridos por antiguas cavas y encuentros con enólogos enriquecen una experiencia que va mucho más allá de la copa.

Entre viñedos centenarios, arquitectura contemporánea y paisajes dominados por los Andes, Mendoza revela por qué el vino se ha convertido en una de las mejores puertas de entrada para entender la identidad argentina.

Toma nota: la vendimia se celebra entre febrero y abril, aunque las bodegas reciben visitantes durante todo el año. Muchas experiencias requieren reservación previa.

Más inspiración en (www.argentina.travel).

YUKÓN, CANADÁ

En el extremo noroeste de Canadá, Yukón resguarda algunos de los paisajes más remotos del continente. Montañas, lagos de origen glaciar y vastos territorios prácticamente intactos conforman un escenario donde la naturaleza dicta la travesía.

El Parque Nacional y Reserva Kluane protege el campo de hielo no polar más grande del mundo y algunas de las cumbres más altas de Canadá. Senderos alpinos, miradores y vuelos escénicos permiten apreciar un territorio modelado por glaciares durante miles de años.

Alces, osos y caribúes habitan la región, mientras carreteras panorámicas atraviesan escenarios que parecen no tener fin. Aquí, la aventura surge de la inmensidad y de la sensación de encontrarse frente a uno de los últimos grandes territorios salvajes de Norteamérica.

Toma nota: entre junio y agosto los días son extraordinariamente largos, lo que permite aprovechar más horas de exploración al aire libre.

Más inspiración en (destinationcanada.com).

MADEIRA, PORTUGAL

Acantilados que se precipitan sobre el océano Atlántico Norte, montañas cubiertas de niebla y profundos barrancos convierten a Madeira en uno de los grandes destinos de senderismo de Europa. La isla portuguesa despliega una geografía que invita a descubrirla paso a paso.

Su red de levadas -antiguos canales de irrigación construidos para transportar agua a distintas regiones- suma cientos de kilómetros de rutas que atraviesan cascadas, túneles excavados en la roca, miradores y bosques centenarios. Algunas son accesibles para caminantes ocasionales; otras representan verdaderos desafíos físicos.

Entre los recorridos más populares destacan las rutas que conectan los picos Ruivo y Areeiro, además de los senderos que atraviesan la Laurisilva de Madeira, bosque subtropical declarado Patrimonio Mundial por la Unesco y considerado uno de los ecosistemas mejor conservados de Macaronesia.

Toma nota: muchas rutas cuentan con cupo limitado o requieren pago de acceso; antes de salir conviene verificar las condiciones meteorológicas y el estado de los senderos.