Milán registró hoy una nueva jornada de enfrentamientos entre jóvenes y fuerzas de seguridad, luego de que grupos encapuchados atacaran comercios y causaran destrozos en el centro de la ciudad.
La Policía respondió con gases lacrimógenos, cañones de agua y cargas antidisturbios para dispersar a los participantes.
Los incidentes se concentraron en los alrededores de la plaza del Duomo, donde se reunieron alrededor de 2 mil personas. Ante la llegada de los grupos, la catedral cerró sus puertas y los asistentes a una misa tuvieron que abandonar el templo por una salida lateral.De acuerdo con medios italianos, las detenciones por los enfrentamientos ascendían a por lo menos 160, cerca del 80 por ciento de los arrestados serían menores de edad.
Durante los disturbios, varios establecimientos fueron atacados. Los participantes rompieron escaparates con martillos y otros objetos, saquearon tiendas de ropa y bares, y dañaron bicicletas, papeleras y mobiliario urbano. En un supermercado, un guardia de seguridad que intentó detener a los asaltantes fue golpeado con un martillo. En una tienda de artículos deportivos, algunas personas sustrajeron bicicletas de montaña. La violencia también se extendió a otras ciudades italianas durante el fin de semana. En Turín, un grupo irrumpió en la librería Feltrinelli, ubicada en la estación de Porta Nuova, mientras que en Bolonia los enfrentamientos cerca de la terminal ferroviaria incluyeron lanzamiento de piedras, botellas y bombas de humo, además de la instalación de barricadas. La estación permaneció cerrada durante varias horas como medida preventiva. Los episodios violentos de ayer dejaron alrededor de 30 detenidos en el conjunto del país y más de 140 policías heridos, según los reportes citados por la prensa italiana. Las agresiones ocurrieron después de una jornada de movilizaciones por las condiciones educativas y el costo de vida. En Roma, unas 100 mil personas participaron en una protesta convocada por la principal central sindical del país, la CGIL, que anunció una huelga general para el 20 de noviembre. Ante la escalada, la Primera Ministra Giorgia Meloni convocó una reunión para este lunes con el objetivo de analizar posibles medidas de seguridad. La jefa de Gobierno afirmó que evaluará nuevas acciones contra quienes utilizan las manifestaciones para provocar violencia y caos. "Defender a los ciudadanos, a quienes viven con honestidad y a quienes garantizan la seguridad de todos está por encima de cualquier indulgencia hacia la violencia", escribió en redes sociales. Los disturbios también provocaron un enfrentamiento político entre el Alcalde de Milán, Giuseppe Sala, y el Ministro del Interior, Matteo Piantedosi. Sala expresó preocupación por la magnitud de los hechos y consideró insuficiente la presencia policial, mientras que el funcionario respondió con críticas al edil. Aunque Meloni acusó a sectores de izquierda de justificar la violencia, los reportes sobre los incidentes señalaron que los grupos responsables de los ataques no parecían responder a una afiliación política definida.
