A falta de que termine el conteo, el resultado tan igualado que dejaron las legislativas de Suecia, en las que el bloque de izquierda recabó 176 escaños, tres más que el de derecha, hace augurar unas difíciles negociaciones desde hoy para formar Gobierno.

¿Dirigirá Magdalena Andersson, líder de los socialdemócratas, el país nórdico en cuanto termine oficialmente el recuento? De momento, parece la mejor situada para ello.

Pero su rival, el Primer Ministro saliente Ulf Kristersson, conservador, parece decidido a aferrarse al cargo.

Tanto los socialdemócratas como el Partido Moderado de Kristersson celebraron reuniones de partido hoy para definir su estrategia.

Así las cosas, pocos se atrevían hoy a pronunciarse sobre el resultado final.

"La situación es verdaderamente tensa", asegura Mikko Duvaldt, un obrero con el que habló la AFP en una estación de Estocolmo. "Será difícil para ambos bandos formar Gobierno", vaticinó este sueco de 48 años.

"Todo esto me estresa", apuntó Pernilla Karlsson, de 53 años.

Los comicios también depararon una sorpresa al partido ultraderechista Demócratas de Suecia (SD), que perdió terreno por primera vez desde que entró en el Parlamento hace 16 años, al contrario de lo que está sucediendo con este tipo de formaciones en el resto de Europa.

Por ahora, la izquierda va en cabeza.

"Y si esto se confirma, entonces Suecia tendrá un nuevo Gobierno", lanzó por la noche, en Estocolmo, la socialdemócrata Magdalena Andersson a sus simpatizantes.

Pero esto no se sabrá hasta el miércoles, cuando haya finalizado el escrutinio de los votos emitidos desde el extranjero y de forma anticipada.

Una alianza progresista tampoco parece sencilla: dos miembros de esa potencial coalición, el partido de izquierda y el partido de centro, ya han puesto sus condiciones.

En el caso del primero, ha dicho que solo apoyará la formación de un Ejecutivo si él forma parte del mismo; y en el del segundo, que no participará en ningún gobierno que tenga componentes del partido de izquierda.

Ambas formaciones "tienen sus líneas rojas pero eso también dependerá de las cuestiones de fondo, y de lo que consigan", apuntó la politóloga Annika Freden, de la Universidad de Lund.

En función de esos logros, se verá "si abandonan las líneas rojas y cuándo" lo hacen, señaló.

El Primer Ministro saliente, Ulf Kristersson, intentará ampliar sus bases buscando apoyos en el centro.

Pero eso también será un ejercicio delicado pues, antes de los comicios, la derecha le había garantizado algunas carteras a la extrema derecha, algo inaceptable para los centristas.

"Incluso si se confirma el resultado de esta noche, analizaré si existen posibilidades dentro de esta mayoría parlamentaria no socialista de encontrar alguna constelación de gobierno viable", dijo Kristersson a sus seguidores ayer por la noche.

Con este panorama, habrá que conversar.

"En Suecia, tenemos una cultura de la negociación y hay una fuerte reticencia a organizar nuevas elecciones", indicó Freden.

¿Y qué pasa con la extrema derecha, que habría perdido tres puntos en cuatro años?

Varios analistas atribuyeron su retroceso al endurecimiento de las políticas en materia de migración y criminalidad.

"La cuestión migratoria era más candente en 2015-2016, ahora hay muchos partidos que secundan políticas estrictas, y Demócratas de Suecia no consiguió consolidarse en otros temas", apuntó Freden.

Con cerca del 95 por ciento de los votos escrutados, la extrema derecha quedó en tercer puesto por detrás de los socialdemócratas y los moderados de Kristersson.

"Aún no tenemos los resultados finales, pero es obvio que perdimos algunos puntos porcentuales comparado con hace cuatro años", admitió el líder de SD, Jimmie Akesson, a seguidores.

Pero esto no le impediría unirse a un Ejecutivo de Kristersson, si la izquierda no logra ponerse de acuerdo para formar Gobierno.