Chihuahua, Chih.- Basta con verlos para entender por qué roban corazones: ojos grandes, cara plana y un carácter juguetón que los vuelve parte de la familia. Pero detrás de esa apariencia tierna, los llamados perros braquicéfalos como pugs, bulldogs o shih tzu enfrentan retos de salud que muchas veces pasan desapercibidos.
El médico veterinario zootecnista Jesús Rodolfo Bailón Ávila lo explica con claridad: “son perritos que requieren cuidados muy específicos, porque su propia anatomía los hace más vulnerables”.
Respirar, por ejemplo, no siempre es tan sencillo como parece. Su hocico corto dificulta el paso del aire, y si a eso se le suma el sobrepeso o el calor extremo, la situación puede complicarse rápidamente.
“Muchos llegan con problemas respiratorios, cardíacos o digestivos, y en gran parte tiene que ver con la alimentación”, señala.
Y es que, aunque parezca un gesto de cariño, compartir comida casera con ellos puede hacer más daño que bien.
Condimentos, grasas y porciones excesivas pueden provocar desde colesterol elevado hasta afectaciones en el corazón.
“No metabolizan igual los alimentos y eso termina afectando incluso sus patitas por el peso que cargan”, advierte.
Por eso, insiste en algo básico pero vital: controlar su dieta, evitar el calor, reducir el ejercicio intenso y cambiar el collar por un arnés que no presione su tráquea. “Son pequeños cambios que hacen una gran diferencia”.
Pero no todo queda en la prevención diaria, hay señales que no deben ignorarse: ronquidos excesivos, fatiga al caminar o encías azuladas son focos rojos. En algunos casos, incluso, la solución puede ser quirúrgica para mejorar su respiración y calidad de vida.
Otro de los riesgos que preocupa a los veterinarios es la torsión gástrica en perros, una condición que puede aparecer sin previo aviso y convertirse en una emergencia en cuestión de horas.
“Es muy delicada. El estómago se llena de gas o alimento y se gira, lo que corta la circulación. Si no es atendido rápido, puede ser mortal”, explica el especialista.
Los síntomas son tan alarmantes como claros: abdomen duro e inflamado, intentos de vomitar sin lograrlo, salivación excesiva, inquietud o dolor.
Ante esto, no hay tiempo para remedios caseros. “Hay que correr al veterinario, literalmente, puede ser la diferencia entre la vida y la muerte”. Para reducir el riesgo, recomienda algo tan sencillo como dividir la comida en varias porciones al día, evitar que el perro coma con ansiedad y darle reposo después de alimentarse.
En medio de estos cuidados, hay uno que nunca debe pasarse por alto: la vacunación. Enfermedades como el Moquillo canino siguen presentes y pueden tener consecuencias devastadoras.
“Es un virus muy agresivo que ataca el sistema nervioso. Muchos perros no logran recuperarse”, lamenta.
Por ello, subraya la importancia de cumplir con el esquema completo de vacunas, que protege contra múltiples enfermedades, así como mantener al día las desparasitaciones y la prevención contra garrapatas, especialmente en temporadas de calor.
Con más de una década de experiencia, el veterinario Jesús Rodolfo Bailón Ávila atiende diariamente casos que, en su mayoría, pudieron evitarse con información y prevención.
Su consultorio se ubica en la calle Juan Escutia 1705, en Chihuahua, donde brinda atención a perros, gatos y otras mascotas.
Para consultas, pone a disposición el teléfono 423-2350 y el número de emergencias 614-374-3657.
Antes de despedirse, deja un mensaje que va más allá de la medicina: “Ellos no pueden decirnos qué sienten, pero sí nos dan señales. Hay que aprender a escucharlas”. Porque al final, cuidar de su salud no solo es una responsabilidad, sino una forma de devolverles un poco de todo lo que dan.
