Chihuahua.— Lejos de ser inofensivos, los días nublados pueden representar un riesgo silencioso para la salud de la piel. Diversos estudios realizados por universidades y organismos internacionales coinciden en que la radiación ultravioleta (UV) mantiene su impacto incluso cuando el sol no es visible, lo que incrementa la exposición sin que las personas lo perciban.
La Fundación contra el Cáncer de Piel advierte que las nubes apenas bloquean alrededor del 20 por ciento de los rayos UV, lo que permite que hasta el 80 por ciento de esta radiación continúe llegando a la superficie terrestre. Este fenómeno explica por qué muchas personas sufren daños cutáneos aun en jornadas con cielo cubierto.
Investigaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a través de su área de divulgación científica, señalan que las nubes pueden frenar apenas entre el 5 y el 10 por ciento de la radiación ultravioleta. Además, especialistas de su Facultad de Medicina han advertido que el daño provocado por la exposición solar es acumulativo e imperceptible, lo que significa que puede desarrollarse sin síntomas inmediatos.
En el ámbito internacional, científicos de la Universidad de Yale, en colaboración con la Universidad de São Paulo y la Universidad Fujita Health de Japón, descubrieron que los efectos de la radiación UV no terminan al dejar de exponerse al sol. El daño puede continuar durante horas debido a reacciones químicas en la melanina de la piel, incluso en condiciones de nubosidad.
Por su parte, estudios vinculados a la Universidad de Washington revelan que en días parcialmente nublados la radiación UV puede intensificarse hasta en un 25 por ciento. Este incremento se debe al fenómeno de dispersión de la luz en las nubes, que redirige los rayos solares en múltiples direcciones.
De manera similar, investigaciones de la Universidad Estatal de Colorado, junto con organismos como el Servicio Forestal de Estados Unidos, han confirmado que hasta el 80 por ciento de los rayos ultravioleta puede atravesar nubes y niebla, reforzando la necesidad de mantener medidas de protección en cualquier condición climática.
Los especialistas coinciden en tres factores clave: las nubes no eliminan la radiación, el daño es acumulativo y existe una peligrosa falsa sensación de seguridad. Esta combinación provoca que muchas personas omitan el uso de protector solar, aumentando su vulnerabilidad ante los efectos de los rayos UVA y UVB.
Ante este panorama, la recomendación es clara: el uso diario de protector solar, así como otras medidas de protección, debe mantenerse incluso en días nublados. La evidencia científica es contundente: aunque el sol no se vea, sus efectos continúan presentes y pueden impactar seriamente la salud a largo plazo.

